Quien haya estudiado ya algo de cosmobiología se habrá dado cuenta de que los signos que he atribuido como lugares de exaltación de las octavas superiores no coinciden con los que suelen mencionarse en algunas obras. Pero antes de comenzar con los porqués, también hay que decir que tradicionalmente a MERCURIO se le asigna la Virgen como signo de exaltación, aparte de que es su domicilio nocturno.
Ello, para empezar, sería una anormalidad con respecto a los demás planetas, pues ninguno de ellos se exalta y se domicilia en un mismo signo. Según nuestra opinión, durante la Era de Piscis Mercurio se exaltó en la Virgen, correspondiendo al intelecto analítico y contrapuesto a la religión (Peces, signo opuesto a la Virgen). Pero a partir de 1948, comienzo de la Era de Aquarius, Mercurio se exalta en el Aguador, el signo de los inventos modernos, la intuición y el razonamiento de síntesis. Por otro lado, la propia intuición y el razonamiento analógico nos llevan a dar una concepción como válida: el planeta del intelecto se exalta en el signo de la intuición y la investigación.
Veamos ahora la exaltación de las octavas superiores.
URANO.
Para muchos autores Urano se exalta en Escorpión, seguramente por los modos bruscos que a veces tiene ese signo y por sus rasgos de inspiración. Pero, a mi entender, la inspiración escorpioniana es emocional y no mental, a la vez que sus brusquedades son plutonianas (conflictos internos) y no uranianas (excentricidad y desapego emocional). Por tanto, nos parece perfectamente lógica la atribución del signo de los Gemelos como lugar de exaltación de Urano. Es ahora el genio intelectual (Urano) el que se exalta en el mundo del pensamiento veloz y buscador (Gemelos).
NEPTUNO.
En relación con lo mencionado acerca de la inspiración mística del Escorpión, consideramos a Escorpión como signo de exaltación de NEPTUNO. Puesto que no se trata de mencionar grandes cosmobiólogos sin más, veamos ahora qué razones avalan la afirmación. La palabra-clave de Escorpión es YO CALLO, indicando que este signo es místico, con capacidad de introspección y con un mundo interno rico y complejo. Su inspiración, además de su tendencia a la evasión o a la sublimación, evidentemente la toma de Neptuno. Si no, no se explicaría cómo un signo drástico y a la vez sensible, estaría influenciado sólo por los dos planetas más enérgicos del zodíaco: Marte y Plutón. De aquí se deduce que Neptuno es el que suaviza la fuerza escorpioniana externamente y la intensifica en cuanto a complejidad psíquica interna.
También podríamos llegar al mismo razonamiento por eliminación, viendo qué signos no son exaltación de ningún planeta y estudiando sus posibles afinidades, lo cual sería demasiado largo. Sólo voy a comentar que no pocos astrólogos consideran al León como signo de exaltación de Neptuno, lo cual entiendo que tiene muy pocas probabilidades de ser cierto. El León no tiene cualidades místicas pasivas, ni de retiro interno ni de emotividad delicada. Sus características casi son contrarias.
PLUTON.
Pasemos ahora a Plutón, la última de las tres octavas superiores descubierta, que muchos astrólogos consideran en exaltación en el signo del Carnero, aun cuando desde siempre el Sol se ha exaltado tradicionalmente allí. Si Plutón se exaltara junto al Sol en el Carnero, la simetría y la perfección ya comprobadas del zodíaco quedarían rotas. Pero, aparte de cuestiones estéticas, entiendo que Plutón no afina con el Carnero por los siguientes motivos:
Plutón se caracteriza ante todo por su energía interna, su actividad externa y, no hay que olvidar que, también, por su capacidad de interiorización simultánea a las anteriores facetas. Esa cualidad de la introspección no es propia del Carnero, el cual no se caracteriza por la interiorización, la auto-observación ni el trabajo de transformación interna. El Carnero vive, se desarrolla y toma conciencia de sí mismo a través de la acción enérgica hacia fuera.
Pienso que Plutón se exalta en el León por varios motivos. Por eliminación, los signos en los cuales no se exalta ningún planeta por el momento son el León, la Virgen y el Centauro. En la Virgen no se puede exaltar el planeta de la sexualidad (Plutón), ni en el jovial y extrovertido Centauro el planeta del trabajo intenso sobre uno mismo (Plutón), aparte de que el comportamiento del Centauro no es plutoniano, debido a la afinidad con lo social que le da Júpiter.
Veamos ahora qué motivos respaldan la hipotética exaltación de Plutón en el León.
En primer lugar, el signo del León se caracteriza por su poderosa energía interna y su vitalidad sexual aparte de que, por estar regido por el planeta de la conciencia (Sol), es un buen signo para la exaltación del desarrollo de la conciencia (Plutón). En sentido desarmónico, el León se comporta con cierto descontrol en el plano sexual, con abundantes roces interpersonales y con pasiones intensas difíciles de dominar, siendo todas éstas unas cualidades generadas por Plutón en su aspecto desarmónico.
Las cualidades que daría Plutón con caída en el Aguador (opuesto al León) serían, en sentido armónico, el aplacamiento o merma de fuerza de los instintos y la autoconciencia a través del saber y el conocimiento; y, en su vertiente disonante, la falta de poder para autotransformarse por demasiado intelectualismo y poca práctica como, también, la poca energía vital en la lucha contra los obstáculos de la vida.
Volviendo ahora al concepto de perfección ideal y estética del zodíaco, resulta más lógico pensar que, en el supuesto de que se descubrieran los planetas transplutonianos X e Y, quedarían 12 planetas astrológicos exaltados cada uno de ellos en un signo diferente. Así, la supuesta octava superior de Júpiter se exaltaría en el Centauro y, la de Saturno, en el signo de la Virgen.
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martes, 22 de septiembre de 2009
Clase 029 Dignidades y debilidades planetarias
LAS DIGNIDADES PLANETARIAS.
Las DIGNIDADES son posiciones de los planetas en signos concretos que, por efecto de la combinación de ambos, hacen que planeta y signo se vean dignificados o beneficiados.
Hay dos dignidades: el DOMICILIO O REGENCIA y la EXALTACION.
Cada planeta tiene uno o dos domicilios (Mercurio, por ejemplo, tiene su domicilio o se domicilia en los Gemelos y en la Virgen), lo cual no quiere decir que en una carta astral concreta esté en ese momento en su signo de domicilio. Sucede lo mismo que con las personas: tenemos nuestro domicilio en tal o cual sitio, pero no siempre estamos en casa.
Por analogía, Neptuno se exalta en el Escorpión, por ejemplo, lo cual no quiere decir que Neptuno esté siempre exaltado (en su signo de exaltación).
Los gráficos números 38 y 39 muestran los diferentes signos en los cuales los planetas están en domicilio o regencia y aquellos en los que se encuentran en exaltación.
Es importante decir que, aunque el planeta no esté en su regencia en una carta astral, él es siempre el REGENTE de ese signo o, lo que es lo mismo, el signo y su regente están siempre relacionados aunque no estén juntos.
Lo mismo sucede, aunque de forma secundaria, con el planeta que se exalta en un signo en concreto pues, aunque ese astro no esté exaltado (situado en su signo de exaltación) en una carta, ambos permanecen siempre relacionados.
Lo anterior quiere decir que el planeta o los planetas que rigen un signo y el planeta que se exalta en ese signo (si lo hay), dan gran parte de las características armónicas en primera instancia que posee ese signo. Un ejemplo es el del signo del Carnero, que tomaría cualidades de Marte (regente) y del Sol, que se exalta en dicho signo, aun cuando ninguno de los dos estuviera en esa porción zodiacal en un determinado horóscopo. En el círculo de los domicilios o regencias (Fig. 40), se observa que, dividiendo el zodíaco en dos partes iguales a partir de 0º del León, este signo (regido por la luminaria diurna: Sol) queda en una mitad y, el Cangrejo (regido por la luminaria nocturna: Luna), queda en la otra.

Así, por otra parte vemos que estos dos signos se oponen respectivamente al Aguador (co-regido por saturno) y al Macho Cabrío (regido por Saturno). En definitiva, las dos luminarias, símbolos de la luz, se oponen a Saturno, representación de la obscuridad.
Además, con esa línea divisoria se observa que la disposición de los planetas regentes es simétrica a ambos lados de ella: Sol-Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos eran los planetas tradicionales pero, a partir del descubrimiento de las octavas superiores, Urano pasa a ser regente del Aguador y Saturno a corregente (antes era regente); Neptuno se coloca como regente de los Peces y Júpiter como corregente del mismo; y, para finalizar, Plutón se sitúa como regente del Escorpión y Marte como corregente.
Las tres octavas superiores se han atribuido a estos tres signos como sus regentes, a través del estudio de sus afinidades e influencias.
En el caso de los planetas que poseen dos domicilios (todos menos las luminarias y las octavas superiores), uno es denominado DOMICILIO DIURNO y otro DOMICILIO NOCTURNO.
El domicilio diurno es aquél en el que el planeta en cuestión y el signo que éste rige son ambos positivos o negativos. Para ello, Mercurio es considerado positivo, aun cuando se le había clasificado como neutro.
Así, el cuadro de domicilios diurnos y nocturnos es:
PLANETA DOMIC. DIURNO DOMIC. NOCTURNO
MERCURIO (+) GEMELOS (+) VIRGEN (-)
VENUS (-) TORO (-) BALANZA (+)
MARTE (+) CARNERO (+) ESCORPION (-)
JUPITER (+) CENTAURO (+) PECES (-)
SATURNO (-) MACHO CABRIO (-) AGUADOR (+)
En el domicilio diurno la influencia planetaria se manifiesta con mayor facilidad y fuerza, pues hay una afinidad aumentada al coincidir la cualidad + o - del astro con la del signo.
Mercurio muestra en los Gemelos una inteligencia comunicativa mientras que en la Virgen el intelecto es más analítico.
Venus manifiesta en el Toro un intenso amor que hace vibrar los sentidos y, en la Balanza, este planeta genera amabilidad social y el concepto mental de la belleza.
Marte en el Carnero demuestra la actividad externa y, en el Escorpión, la energía interna.
Júpiter en el Centauro manifiesta la expansividad, generosidad y alegría externamente mientras que, en los Peces, crea la bondad y la esperanza internas.
Saturno en el Macho Cabrío origina la voluntad y firmeza internas a la vez que, en el Aguador, genera la constancia intelectual expresada comunicativamente.
El sistema de los domicilios tendría que contar con el descubrimiento de dos nuevos planetas transplutonianos para ser totalmente perfecto. Estos dos supuestos astros (X e Y) serían las octavas superiores de Jupiter y Saturno, quedando un modelo astrológico perfecto de 12 planetas astrológicos y 12 signos ya que, el Sol y la Luna, por ser las luminarias, no pueden tener octavas superiores.
LAS DEBILIDADES PLANETARIAS.
Veamos ahora qué son las DEBILIDADES. Evidentemente, son posiciones en signos en los cuales los planetas se hacen desarmónicos, perdiendo calidad o fuerza.
Las DEBILIDADES son el EXILIO o DETRIMENTO y la CAIDA. Un planeta está en exilio cuando se encuentra situado en el signo opuesto al que está en domicilio. Es decir, la tabla de los exilios (Fig. 38) se obtiene colocando los planetas en los signos opuestos a los de la tabla de los domicilios. Y esto es debido a que los signos opuestos son complementarios o aun contrarios (ley de polaridad), tal como se estudiará más adelante. Por todo ello, un planeta que está en afinidad con un signo, como es el caso del domicilio, está en desarmonía con el signo contrario (exilio). Igual sucede con la caída, pues un planeta está en caída en el signo opuesto al que se encuentra en exaltación. Para obtener la tabla de caídas (Fig.39) invertimos la de las exaltaciones.


RESUMEN.
En síntesis, las dignidades son el DOMICILIO y la EXALTACION; mientras que las debilidades son la CAIDA y el EXILIO.
En general, podemos decir que el domicilio y el exilio se refieren a mejor o peor calidad, respectivamente, de las energías planetarias. En cambio, la exaltación y la caída se refieren a aumento de cantidad de fuerza o disminución en fuerza, respectivamente, de la vibración planetaria.
Veamos en el siguiente cuadro las implicaciones diferenciales que ello tiene:
PLANETA DOMICILIO EXALTACION
SOL LEO CARNERO
Calidad de la individualidad Energía del yo
LUNA CANGREJO TORO
Calidad de sentimiento Energía de sentimiento
MERCURIO GEMELOS y VIRGEN AGUADOR
Calidad de intelecto Energía intelectual
VENUS TORO y BALANZA PECES
Calidad de amor Energía en el amor
MARTE CARNERO y ESCORPION MACHO CABRIO
Calidad de acción Energía de acción
JUPITER CENTAURO y PECES CANGREJO
Calidad en el dar Energía en el dar
SATURNO MACHO CABRIO y AGUADOR BALANZA
Calidad en la voluntad Energía en la voluntad
URANO AGUADOR GEMELOS
Calidad en la originalidad Energía en lo original
NEPTUNO PECES ESCORPION
Calidad mística Energía mística
PLUTON ESCORPION LEON
Calidad en lo sexual y Energía en lo sexual y
en la autotransformación autotransformador
El cuadro comparativo del exilio y la caída es:
PLANETA EXILIO CAIDA
SOL AGUADOR BALANZA
Poca calidad Debilidad de la
individual individualidad
LUNA MACHO CABRIO ESCORPION
Poca calidad del Debilidad del
sentimiento dulce sentimiento dulce
MERCURIO CENTAURO y PECES LEON
Poca calidad Poca fuerza en lo
intelectual intelectual
VENUS ESCORPION y CARNERO VIRGEN
Poca calidad del amor Poca fuerza de amor
MARTE BALANZA y TORO CANGREJO
Baja calidad de acción Debilidad de acción
JUPITER GEMELOS y VIRGEN MACHO CABRIO
Baja calidad en la Debilidad de la
sociabilidad sociabilidad
SATURNO CANGREJO y LEON CARNERO
Baja calidad de Debilidad de la
la voluntad voluntad
URANO LEON CENTAURO
Baja calidad de Debilidad de la
la originalidad originalidad
NEPTUNO VIRGEN TORO
Baja calidad de la Poca fuerza de lo
mística místico
PLUTON TORO AGUADOR
Poca calidad en la Poca fuerza en la
autotransformación autotransformación
Ambos cuadros son solamente orientativos y su concreción en la práctica se estudiará en la parte de curso correspondiente a la interpretación de la carta astral.
Al igual que sucede con las dignidades, el planeta que se exilia o cae en un signo concreto siempre está unido por lazos sutiles a dicho signo, aun cuando en la carta astral no esté ni en exilio ni en caída.
El razonamiento para llegar a dicha conclusión es lógico pues, si un planeta al pasar por sus signos de domicilio, exilio, exaltación o caída produce efectos especiales, quiere decir que entre ese planeta y dichos signos existen relaciones también especiales, lo cual no sucede cuando el astro está PEREGRINO. Un planeta está peregrino cuando no se haya ni en dignidad ni en debilidad, siendo su estado de normalidad, es decir, que no es especial, como en el caso del domicilio, el exilio, la exaltación o la caída.
Como ya se ha dicho, los planetas que tienen dignidad (domicilio o exaltación) o debilidad (exilio o caída) en un determinado signo, siguen ligados a esa porción zodiacal en todo momento, aun cuando en una determinada carta astral no se encuentren en ella. Es decir, al signo del León, por ejemplo, están "atados" el Sol (regente), Plutón (se exalta en él) y, en menor medida: Urano y Saturno (se exilian en él) y Mercurio (cae en el León), aun cuando en un horóscopo determinado ninguno de ellos esté en dicho signo. Las repercusiones que esto tiene se verán en la parte de interpretación pero, por el momento, nos sirven para definir las cualidades permanentes del signo.
Por ello, cuando hablamos de cada signo por separado, se dedica un apartado a sus dignidades o debilidades. No ha de extrañar que para cada dignidad o debilidad se mencionen cualidades tanto armónicas como desarmónicas aunque, en principio, las dignidades son de carácter consonante y las debilidades son disonantes. Un exilio puede llegar a ser armónico o una exaltación ser disonante, igual que ya se comentó que un planeta benéfico (Júpiter o Venus) puede ser desarmónico en ciertos casos, dependiendo ello fundamentalmente de las relaciones planeta-signo y planeta- planetas (aspectos), todo lo cual se estudia a fondo en secciones posteriores.
En definitiva, el motivo por el que se expresan en los apartados titulados "dignidades y debilidades" de cada signo las cualidades armónicas y desarmónicas de ambos es porque, en ciertos casos, éstas pueden llegar a darse.
Las DIGNIDADES son posiciones de los planetas en signos concretos que, por efecto de la combinación de ambos, hacen que planeta y signo se vean dignificados o beneficiados.
Hay dos dignidades: el DOMICILIO O REGENCIA y la EXALTACION.
Cada planeta tiene uno o dos domicilios (Mercurio, por ejemplo, tiene su domicilio o se domicilia en los Gemelos y en la Virgen), lo cual no quiere decir que en una carta astral concreta esté en ese momento en su signo de domicilio. Sucede lo mismo que con las personas: tenemos nuestro domicilio en tal o cual sitio, pero no siempre estamos en casa.
Por analogía, Neptuno se exalta en el Escorpión, por ejemplo, lo cual no quiere decir que Neptuno esté siempre exaltado (en su signo de exaltación).
Los gráficos números 38 y 39 muestran los diferentes signos en los cuales los planetas están en domicilio o regencia y aquellos en los que se encuentran en exaltación.
Es importante decir que, aunque el planeta no esté en su regencia en una carta astral, él es siempre el REGENTE de ese signo o, lo que es lo mismo, el signo y su regente están siempre relacionados aunque no estén juntos.
Lo mismo sucede, aunque de forma secundaria, con el planeta que se exalta en un signo en concreto pues, aunque ese astro no esté exaltado (situado en su signo de exaltación) en una carta, ambos permanecen siempre relacionados.
Lo anterior quiere decir que el planeta o los planetas que rigen un signo y el planeta que se exalta en ese signo (si lo hay), dan gran parte de las características armónicas en primera instancia que posee ese signo. Un ejemplo es el del signo del Carnero, que tomaría cualidades de Marte (regente) y del Sol, que se exalta en dicho signo, aun cuando ninguno de los dos estuviera en esa porción zodiacal en un determinado horóscopo. En el círculo de los domicilios o regencias (Fig. 40), se observa que, dividiendo el zodíaco en dos partes iguales a partir de 0º del León, este signo (regido por la luminaria diurna: Sol) queda en una mitad y, el Cangrejo (regido por la luminaria nocturna: Luna), queda en la otra.

Así, por otra parte vemos que estos dos signos se oponen respectivamente al Aguador (co-regido por saturno) y al Macho Cabrío (regido por Saturno). En definitiva, las dos luminarias, símbolos de la luz, se oponen a Saturno, representación de la obscuridad.
Además, con esa línea divisoria se observa que la disposición de los planetas regentes es simétrica a ambos lados de ella: Sol-Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos eran los planetas tradicionales pero, a partir del descubrimiento de las octavas superiores, Urano pasa a ser regente del Aguador y Saturno a corregente (antes era regente); Neptuno se coloca como regente de los Peces y Júpiter como corregente del mismo; y, para finalizar, Plutón se sitúa como regente del Escorpión y Marte como corregente.
Las tres octavas superiores se han atribuido a estos tres signos como sus regentes, a través del estudio de sus afinidades e influencias.
En el caso de los planetas que poseen dos domicilios (todos menos las luminarias y las octavas superiores), uno es denominado DOMICILIO DIURNO y otro DOMICILIO NOCTURNO.
El domicilio diurno es aquél en el que el planeta en cuestión y el signo que éste rige son ambos positivos o negativos. Para ello, Mercurio es considerado positivo, aun cuando se le había clasificado como neutro.
Así, el cuadro de domicilios diurnos y nocturnos es:
PLANETA DOMIC. DIURNO DOMIC. NOCTURNO
MERCURIO (+) GEMELOS (+) VIRGEN (-)
VENUS (-) TORO (-) BALANZA (+)
MARTE (+) CARNERO (+) ESCORPION (-)
JUPITER (+) CENTAURO (+) PECES (-)
SATURNO (-) MACHO CABRIO (-) AGUADOR (+)
En el domicilio diurno la influencia planetaria se manifiesta con mayor facilidad y fuerza, pues hay una afinidad aumentada al coincidir la cualidad + o - del astro con la del signo.
Mercurio muestra en los Gemelos una inteligencia comunicativa mientras que en la Virgen el intelecto es más analítico.
Venus manifiesta en el Toro un intenso amor que hace vibrar los sentidos y, en la Balanza, este planeta genera amabilidad social y el concepto mental de la belleza.
Marte en el Carnero demuestra la actividad externa y, en el Escorpión, la energía interna.
Júpiter en el Centauro manifiesta la expansividad, generosidad y alegría externamente mientras que, en los Peces, crea la bondad y la esperanza internas.
Saturno en el Macho Cabrío origina la voluntad y firmeza internas a la vez que, en el Aguador, genera la constancia intelectual expresada comunicativamente.
El sistema de los domicilios tendría que contar con el descubrimiento de dos nuevos planetas transplutonianos para ser totalmente perfecto. Estos dos supuestos astros (X e Y) serían las octavas superiores de Jupiter y Saturno, quedando un modelo astrológico perfecto de 12 planetas astrológicos y 12 signos ya que, el Sol y la Luna, por ser las luminarias, no pueden tener octavas superiores.
LAS DEBILIDADES PLANETARIAS.
Veamos ahora qué son las DEBILIDADES. Evidentemente, son posiciones en signos en los cuales los planetas se hacen desarmónicos, perdiendo calidad o fuerza.
Las DEBILIDADES son el EXILIO o DETRIMENTO y la CAIDA. Un planeta está en exilio cuando se encuentra situado en el signo opuesto al que está en domicilio. Es decir, la tabla de los exilios (Fig. 38) se obtiene colocando los planetas en los signos opuestos a los de la tabla de los domicilios. Y esto es debido a que los signos opuestos son complementarios o aun contrarios (ley de polaridad), tal como se estudiará más adelante. Por todo ello, un planeta que está en afinidad con un signo, como es el caso del domicilio, está en desarmonía con el signo contrario (exilio). Igual sucede con la caída, pues un planeta está en caída en el signo opuesto al que se encuentra en exaltación. Para obtener la tabla de caídas (Fig.39) invertimos la de las exaltaciones.


RESUMEN.
En síntesis, las dignidades son el DOMICILIO y la EXALTACION; mientras que las debilidades son la CAIDA y el EXILIO.
En general, podemos decir que el domicilio y el exilio se refieren a mejor o peor calidad, respectivamente, de las energías planetarias. En cambio, la exaltación y la caída se refieren a aumento de cantidad de fuerza o disminución en fuerza, respectivamente, de la vibración planetaria.
Veamos en el siguiente cuadro las implicaciones diferenciales que ello tiene:
PLANETA DOMICILIO EXALTACION
SOL LEO CARNERO
Calidad de la individualidad Energía del yo
LUNA CANGREJO TORO
Calidad de sentimiento Energía de sentimiento
MERCURIO GEMELOS y VIRGEN AGUADOR
Calidad de intelecto Energía intelectual
VENUS TORO y BALANZA PECES
Calidad de amor Energía en el amor
MARTE CARNERO y ESCORPION MACHO CABRIO
Calidad de acción Energía de acción
JUPITER CENTAURO y PECES CANGREJO
Calidad en el dar Energía en el dar
SATURNO MACHO CABRIO y AGUADOR BALANZA
Calidad en la voluntad Energía en la voluntad
URANO AGUADOR GEMELOS
Calidad en la originalidad Energía en lo original
NEPTUNO PECES ESCORPION
Calidad mística Energía mística
PLUTON ESCORPION LEON
Calidad en lo sexual y Energía en lo sexual y
en la autotransformación autotransformador
El cuadro comparativo del exilio y la caída es:
PLANETA EXILIO CAIDA
SOL AGUADOR BALANZA
Poca calidad Debilidad de la
individual individualidad
LUNA MACHO CABRIO ESCORPION
Poca calidad del Debilidad del
sentimiento dulce sentimiento dulce
MERCURIO CENTAURO y PECES LEON
Poca calidad Poca fuerza en lo
intelectual intelectual
VENUS ESCORPION y CARNERO VIRGEN
Poca calidad del amor Poca fuerza de amor
MARTE BALANZA y TORO CANGREJO
Baja calidad de acción Debilidad de acción
JUPITER GEMELOS y VIRGEN MACHO CABRIO
Baja calidad en la Debilidad de la
sociabilidad sociabilidad
SATURNO CANGREJO y LEON CARNERO
Baja calidad de Debilidad de la
la voluntad voluntad
URANO LEON CENTAURO
Baja calidad de Debilidad de la
la originalidad originalidad
NEPTUNO VIRGEN TORO
Baja calidad de la Poca fuerza de lo
mística místico
PLUTON TORO AGUADOR
Poca calidad en la Poca fuerza en la
autotransformación autotransformación
Ambos cuadros son solamente orientativos y su concreción en la práctica se estudiará en la parte de curso correspondiente a la interpretación de la carta astral.
Al igual que sucede con las dignidades, el planeta que se exilia o cae en un signo concreto siempre está unido por lazos sutiles a dicho signo, aun cuando en la carta astral no esté ni en exilio ni en caída.
El razonamiento para llegar a dicha conclusión es lógico pues, si un planeta al pasar por sus signos de domicilio, exilio, exaltación o caída produce efectos especiales, quiere decir que entre ese planeta y dichos signos existen relaciones también especiales, lo cual no sucede cuando el astro está PEREGRINO. Un planeta está peregrino cuando no se haya ni en dignidad ni en debilidad, siendo su estado de normalidad, es decir, que no es especial, como en el caso del domicilio, el exilio, la exaltación o la caída.
Como ya se ha dicho, los planetas que tienen dignidad (domicilio o exaltación) o debilidad (exilio o caída) en un determinado signo, siguen ligados a esa porción zodiacal en todo momento, aun cuando en una determinada carta astral no se encuentren en ella. Es decir, al signo del León, por ejemplo, están "atados" el Sol (regente), Plutón (se exalta en él) y, en menor medida: Urano y Saturno (se exilian en él) y Mercurio (cae en el León), aun cuando en un horóscopo determinado ninguno de ellos esté en dicho signo. Las repercusiones que esto tiene se verán en la parte de interpretación pero, por el momento, nos sirven para definir las cualidades permanentes del signo.
Por ello, cuando hablamos de cada signo por separado, se dedica un apartado a sus dignidades o debilidades. No ha de extrañar que para cada dignidad o debilidad se mencionen cualidades tanto armónicas como desarmónicas aunque, en principio, las dignidades son de carácter consonante y las debilidades son disonantes. Un exilio puede llegar a ser armónico o una exaltación ser disonante, igual que ya se comentó que un planeta benéfico (Júpiter o Venus) puede ser desarmónico en ciertos casos, dependiendo ello fundamentalmente de las relaciones planeta-signo y planeta- planetas (aspectos), todo lo cual se estudia a fondo en secciones posteriores.
En definitiva, el motivo por el que se expresan en los apartados titulados "dignidades y debilidades" de cada signo las cualidades armónicas y desarmónicas de ambos es porque, en ciertos casos, éstas pueden llegar a darse.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Clase 024 PRECESION EQUINOCCIAL.
Una vez entendida la diferencia entre signos (abstracción del plano mental) y constelaciones (estrellas reales en el cielo), pasamos a estudiar un movimiento de la Tierra que explica la relación entre estos dos zodíacos (intelectual y natural). Se trata de la precesión equinoccial o de los equinoccios, el tercer movimiento terrestre que utiliza el cosmobiólogo para su investigación, aparte de la traslación y de la rotación. La precesión equinoccial es una rotación del eje de la Tierra sobre su centro y que tarda 25.920 años en completarse. Es similar al movimiento de un trompo o peonza cuando comienza a perder fuerza (fig.27). En el caso de la Tierra, el centro de rotación del movimiento precesional es el propio centro terrestre o, lo que es lo mismo, el punto medio de su eje de rotación (fig. 28). De esa manera, el polo norte y el polo sur describen un circulo, mientras que el centro terrestre está relativamente inmóvil. Digo relativamente porque, en el tiempo en que los polos describen su círculo precesional, la Tierra gira 25.920 veces alrededor del Sol. Por lo tanto, se ha de entender el movimiento de precesión de los equinoccios como simultáneo y gradual respecto a la traslación. Este sutil bamboleo del eje de nuestro planeta ya era conocido por los antiguos desde hace milenios, lo cual asombra, porque la precesión es lentísima: cada 72 años un grado solamente.
La rotación precesional tiene importantes repercusiones desde la perspectiva cosmobiológica. Como se ve en la figura 29, actualmente nuestro polo celeste norte (prolongación del polo terrestre N) cae muy cerca de la estrella polar. Pero no siempre ha sido ni será así pues, como se ha explicado, el eje terrestre describe en 25.920 años un círculo. Por tanto, el eje celeste también realiza la misma circunferencia. En la figura 29 se observa cómo el polo norte celeste se va desplazando en el cielo apuntando a distintas estrellas hasta que, al cabo de 25.920 años, llega otra vez a su situación actual. Es fundamental entender que la Tierra realiza el bamboleo precesional conservando siempre su eje la misma inclinación con respecto a la perpendicular al plano orbital terrestre o eclíptica: 23º 27', tal como se detalla en la figura 28.

Debido a esto, en la figura 29 se ve cómo el radio de la circunferencia precesional mide 23º 27', siendo el centro de esta esfera (x) la perpendicular a la eclíptica. Esta perpendicular al plano orbital de la Tierra (sistema heliocéntrico) o eclíptica (sistema geocéntrico) es realmente el eje del plano de la eclíptica, tal como se ve en la figura 30. Es decir, igual que el plano del ecuador celeste tiene un eje perpendicular a él (eje de la bóveda), el plano de la eclíptica tiene otro.
En el tema que ahora se está tratando, le aconsejo que vaya despacio y no pase al punto siguiente sin haber asimilado el anterior.

El plano orbital terrestre alrededor del Sol (sistema heliocéntrico) es siempre el mismo o, dicho de otra forma, la Tierra siempre circula en torno al Sol (sistema heliocéntrico) por la misma autopista. Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, hemos de decir que el Sol siempre se mueve (aparentemente) en el mismo plano alrededor de la Tierra, si comparamos su recorrido con el fondo de estrellas fijas de la bóveda celeste. Esto último implica que el plano de la eclíptica está inmóvil en el cielo y, como consecuencia inmediata, el eje de este plano (eclíptico) también permanece fijo respecto a la bóveda.
Si volvemos a la figura 30, nos daremos cuenta de que el círculo precesional es el movimiento del eje celeste (prolongación del terrestre) en el cielo: y, en el centro de esta circunferencia, está el eje de la eclíptica, que jamás se mueve de su lugar. En definitiva, la precesión puede ser también definida como una rotación del eje celeste (y el terrestre) alrededor del eje eclíptico, conservándose siempre entre ambos un ángulo de 23º 27'.
Los conceptos anteriores pueden afianzarse aun más consultando de nuevo la figura 30. La precesión consiste en un bamboleo del eje de la Tierra y, por tanto, del eje celeste, extensión del primero. Pero además es inmediato pensar que, al bambolearse el eje de la Tierra, el ecuador terrestre también realiza el giro, pues es todo el planeta el que hace el movimiento de la peonza.
Como ya es sabido, el plano del ecuador celeste es la prolongación del ecuador de la Tierra y, al moverse el segundo, también se mueve el primero (ecuador celeste). La eclíptica, en cambio, es fija y permanece inmutable respecto al fondo de estrellas; pero el ecuador celeste no, ya que este círculo es una abstracción definida a partir del ecuador de la Tierra. Por todo lo anterior, la precesión equinoccial pueda explicarse también como un bamboleo circular del plano del ecuador celeste (móvil) con respecto a la eclíptica (fija).
Pero, ¿qué importancia puede tener que un círculo irreal del cielo como el ecuador celeste se mueva?. Realmente, no es un círculo ficticio, pues el ecuador celeste nos indica la posición relativa de las estrellas con respecto a la Tierra.
Recordemos que el eje celeste (prolongación del terrestre) se llama así porque, en torno a él, gira toda la bóveda celeste en un día, aunque nosotros ya sabemos que es en realidad la Tierra la que rota en torno a su propio eje. Pues bien, hoy por hoy, la estrella polar no gira nada prácticamente, por coincidir su posición casi con el polo N de la bóveda o punto de rotación N. Pero con el tiempo y, gradualmente, la estrella polar comenzará a girar en torno al polo N celeste, el cual se irá distanciando cada vez más de ella. A la vez, los círculos de esta estrella, que ya no será polar, se irán ampliando cada vez hasta que el polo N celeste dentro de 12.960 años (25.920/2) se sitúe en el punto opuesto al que está hoy.
A partir de ese momento, la estrella polar irá describiendo círculos menores cada vez hasta recuperar su posición actual dentro de 25.920 años. Algo parecido sucederá con todas las estrellas visibles de la bóveda celeste, cuyas rotaciones diarias aparentes alrededor de la Tierra irán variando con respecto a nuestro planeta a lo largo de milenios.
Como resumen, se puede decir que la precesión equinoccial genera lentamente diferentes inclinaciones angulares de la Tierra con respecto al cielo o, desde la perspectiva esotérica, distinta orientación del espacio o esfera mental celeste con referencia a nuestro planeta.
Volviendo a la parte técnica, ahora cabe preguntarse: ¿por qué se llama precesión "de los equinoccios"?.
Aparte de las ilustraciones es ahora conveniente que use o imagine dos aros de cualquier material (cartón, plástico, metal, etc.), uno de los dos un poquito más pequeño que el otro para que, colocados sobre la mesa, ambos puedan encajar perfectamente. El aro circular interno va a representar el ecuador celeste y, el externo, la eclíptica.
Comencemos por inclinar el círculo de la eclíptica un poco, imitando los 23º 27' ya conocidos. Quedan ahora dos puntos de corte entre los dos aros, representando a los dos equinoccios.
Para imitar la precesión equinoccial, tenemos que hacer girar sobre sí mismo el aro interno (ecuador celeste), sin que pierda su inclinación con respecto al externo (eclíptica).
Vemos entonces que los dos puntos de corte entre ambos planos también van girando.
El movimiento se llama precesión porque el bamboleo del ecuador celeste se realiza en sentido contrario al movimiento normal del Sol, es decir, los equinoccios van retrocediendo en la eclíptica lentamente con respecto al fondo de las estrellas fijas o constelaciones (Fig. 31). En esta figura se observa que el zodíaco intelectual se inicia en el punto vernal o equinoccio de primavera para el hemisferio N, cuando el Sol comienza a elevarse sobre este último. Como la precesión hace que el punto vernal vaya retrogradando en la eclíptica (Fig.
30) y este punto de corte es el comienzo del zodíaco, concluimos que el zodíaco intelectual también retrocede con respecto al fondo fijo de las constelaciones (Figs. 31 y 32).
Es ahora más fácil de entender que el zodíaco natural no coincide con el intelectual por dos motivos:
-Las constelaciones tienen longitudes desiguales y los signos poseen todos 30º.
-El zodíaco natural es fijo y el intelectual es móvil respecto al primero. Pero, visto desde la Tierra, el intelectual resulta ser el inmóvil, pues está "apoyado" en la prolongación del ecuador terrestre, es decir, el ecuador celeste.
Como ya se ha dicho, el zodíaco intelectual se usa para la confección de todo tipo de cartas astrales individuales y, entre ellas, por supuesto, las cartas astrales natales o del nacimiento, así como las cartas astrales de ciudades, países, empresas,etc.
El zodíaco natural, en cambio, tiene su aplicación en la evolución macrocósmica, mediante el estudio de las llamadas eras astrológicas.
00.10. ERAS ASTROLOGICAS.
Todos los 21 de Marzo el Sol se encuentra a 0º del signo del Carnero aun cuando, con respecto al fondo fijo de las constelaciones, este punto vaya retrocediendo muy despacio.
Pero siempre el 21 de Marzo el Sol está a 0º del Carnero porque este punto (equinoccio de primavera para el hemisferio N), precisamente, se define como el lugar de corte del Sol con el ecuador celeste, aunque este último vaya retrocediendo en la eclíptica. El pequeño retroceso del punto equinoccial no influye en la duración del año, pues ya está implícito en él.
Tampoco modifica las estaciones, debido a que el comienzo de la primavera (hemisferio N) se produce con la llegada del Sol al ecuador celeste, no importando en esto para nada que detrás del punto vernal, en el cielo, haya tal o cual constelación.
Sin embargo, para la Cosmobiología sí tiene una gran trascendencia este hecho. El 21 de Marzo el Sol siempre llega a los 0º del Carnero para los dos hemisferios, aun cuando en el N se inicia la primavera y en el S el otoño. Este punto (Oº del Carnero) es una posición astrológica de una gran fuerza para el Sol.
Las Eras Astrológicas se generan a partir de la constelación real en el cielo que el Sol tiene tras de sí el 21 de Marzo, estando a 0º del signo del Carnero. Las Eras astrológicas se van sucediendo en sentido contrario al normal del zodíaco (Gemini, Taurus, Aries, Piscis, etc.), ya que se trata de una precesión o retrogradación del punto vernal sobre la eclíptica (círculo fijo).
Actualmente, el Sol tiene detrás de sí el 21 de marzo (0º del Carnero) al último grado de la constelación de Aquarius, por lo que la Tierra se encuentra ya en la Era de Aquarius y ha salido del grado cero de Piscis. En esa fecha, la Tierra se coloca en línea con el Sol y con el grupo estelar de Aquarius, recibiendo así nuestro planeta una poderosísima energía que ya está cambiando la dirección de la existencia humana: (fig. 31).
Ya sabemos que la longitud de las constelaciones es variable y, por tanto, la de las Eras astrológicas. De todas formas, es conveniente saber cuál sería la duración media de una Era en el supuesto de que tuviera 30º:
- 25.920 años son 360º de retrogradación.
- 2.160 años son 30º de retrogradación.
- 72 años son 1º de retrogradación.
El Sol se colocó por primera vez dentro de la constelación de Aquarius el 21 de Marzo de 1948, momento en el cual la era de Piscis tocó a su fin. De todos modos, las eras astrológicas no están cortadas como una tarta con cuchillo y tenedor, sino que sus influencias se interpenetran cuando termina una y empieza la otra.
Para muchos astrólogos la era de Aquarius no ha empezado, pues ellos confunden las constelaciones con los signos y consideran que éstas tienen 30º. Por otro lado, las longitudes de las constelaciones varían dependiendo del sistema de coordenadas que se use. El planisferio que se incluye en este libro, por ejemplo, no sirve para hacer las medidas de las constelaciones, pues está dividido en cuadrantes que tienen como referencia al ecuador celeste y a los polos celestes. Se debe usar una carta de constelaciones que divida al cielo en cuadrantes partiendo de la eclíptica hasta los dos "polos" del eje eclíptico. Es decir, las constelaciones se han de medir con una esfera celeste que tenga como "ecuador" a la eclíptica. Si se hiciera sobre la base del ecuador celeste, las constelaciones variarían de longitud con el tiempo, ya que este último círculo es móvil.
Se ha de considerar que hay constelaciones que se montan unas sobre las otras en sus bordes por lo que, a efectos de eras astrológicas, se puede decir que cuando el punto vernal transita por esas zonas, la Tierra se encuentra bajo la fuerza cosmohistórica de dos constelaciones. Por el contrario, en ciertos tramos de la eclíptica, en los límites entre dos constelaciones, queda un espacio al que no llega ninguno de los dos grupos astrales. En este último caso el planeta Tierra pasa por una "transición de era vacía" y no "bipolar", como en el primer caso. Se puede mencionar un tercer tipo de transición de era que es aquél en que, casi inmediatamente después de salir de la constelación anterior, el punto vernal se introduce en la siguiente ("transición rápida o inmediata") Aparte de todo esto, se ha de estudiar siempre la constelación opuesta a la que marca la era. Como ya se ha dado a entender, si el Sol apunta el 21 de marzo visto desde la Tierra a la constelación de la era, la Tierra observada desde el Sol señala en ese mismo momento a la constelación opuesta a la primera.
Por otro lado, es importante saber que las eras astrológicas pueden ser positivas o negativas en correspondencia con la clasificación de los signos zodiacales que se estudió ya en el apartado correspondiente.
La rotación precesional tiene importantes repercusiones desde la perspectiva cosmobiológica. Como se ve en la figura 29, actualmente nuestro polo celeste norte (prolongación del polo terrestre N) cae muy cerca de la estrella polar. Pero no siempre ha sido ni será así pues, como se ha explicado, el eje terrestre describe en 25.920 años un círculo. Por tanto, el eje celeste también realiza la misma circunferencia. En la figura 29 se observa cómo el polo norte celeste se va desplazando en el cielo apuntando a distintas estrellas hasta que, al cabo de 25.920 años, llega otra vez a su situación actual. Es fundamental entender que la Tierra realiza el bamboleo precesional conservando siempre su eje la misma inclinación con respecto a la perpendicular al plano orbital terrestre o eclíptica: 23º 27', tal como se detalla en la figura 28.

Debido a esto, en la figura 29 se ve cómo el radio de la circunferencia precesional mide 23º 27', siendo el centro de esta esfera (x) la perpendicular a la eclíptica. Esta perpendicular al plano orbital de la Tierra (sistema heliocéntrico) o eclíptica (sistema geocéntrico) es realmente el eje del plano de la eclíptica, tal como se ve en la figura 30. Es decir, igual que el plano del ecuador celeste tiene un eje perpendicular a él (eje de la bóveda), el plano de la eclíptica tiene otro.
En el tema que ahora se está tratando, le aconsejo que vaya despacio y no pase al punto siguiente sin haber asimilado el anterior.

El plano orbital terrestre alrededor del Sol (sistema heliocéntrico) es siempre el mismo o, dicho de otra forma, la Tierra siempre circula en torno al Sol (sistema heliocéntrico) por la misma autopista. Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, hemos de decir que el Sol siempre se mueve (aparentemente) en el mismo plano alrededor de la Tierra, si comparamos su recorrido con el fondo de estrellas fijas de la bóveda celeste. Esto último implica que el plano de la eclíptica está inmóvil en el cielo y, como consecuencia inmediata, el eje de este plano (eclíptico) también permanece fijo respecto a la bóveda.
Si volvemos a la figura 30, nos daremos cuenta de que el círculo precesional es el movimiento del eje celeste (prolongación del terrestre) en el cielo: y, en el centro de esta circunferencia, está el eje de la eclíptica, que jamás se mueve de su lugar. En definitiva, la precesión puede ser también definida como una rotación del eje celeste (y el terrestre) alrededor del eje eclíptico, conservándose siempre entre ambos un ángulo de 23º 27'.
Los conceptos anteriores pueden afianzarse aun más consultando de nuevo la figura 30. La precesión consiste en un bamboleo del eje de la Tierra y, por tanto, del eje celeste, extensión del primero. Pero además es inmediato pensar que, al bambolearse el eje de la Tierra, el ecuador terrestre también realiza el giro, pues es todo el planeta el que hace el movimiento de la peonza.
Como ya es sabido, el plano del ecuador celeste es la prolongación del ecuador de la Tierra y, al moverse el segundo, también se mueve el primero (ecuador celeste). La eclíptica, en cambio, es fija y permanece inmutable respecto al fondo de estrellas; pero el ecuador celeste no, ya que este círculo es una abstracción definida a partir del ecuador de la Tierra. Por todo lo anterior, la precesión equinoccial pueda explicarse también como un bamboleo circular del plano del ecuador celeste (móvil) con respecto a la eclíptica (fija).
Pero, ¿qué importancia puede tener que un círculo irreal del cielo como el ecuador celeste se mueva?. Realmente, no es un círculo ficticio, pues el ecuador celeste nos indica la posición relativa de las estrellas con respecto a la Tierra.
Recordemos que el eje celeste (prolongación del terrestre) se llama así porque, en torno a él, gira toda la bóveda celeste en un día, aunque nosotros ya sabemos que es en realidad la Tierra la que rota en torno a su propio eje. Pues bien, hoy por hoy, la estrella polar no gira nada prácticamente, por coincidir su posición casi con el polo N de la bóveda o punto de rotación N. Pero con el tiempo y, gradualmente, la estrella polar comenzará a girar en torno al polo N celeste, el cual se irá distanciando cada vez más de ella. A la vez, los círculos de esta estrella, que ya no será polar, se irán ampliando cada vez hasta que el polo N celeste dentro de 12.960 años (25.920/2) se sitúe en el punto opuesto al que está hoy.
A partir de ese momento, la estrella polar irá describiendo círculos menores cada vez hasta recuperar su posición actual dentro de 25.920 años. Algo parecido sucederá con todas las estrellas visibles de la bóveda celeste, cuyas rotaciones diarias aparentes alrededor de la Tierra irán variando con respecto a nuestro planeta a lo largo de milenios.
Como resumen, se puede decir que la precesión equinoccial genera lentamente diferentes inclinaciones angulares de la Tierra con respecto al cielo o, desde la perspectiva esotérica, distinta orientación del espacio o esfera mental celeste con referencia a nuestro planeta.
Volviendo a la parte técnica, ahora cabe preguntarse: ¿por qué se llama precesión "de los equinoccios"?.
Aparte de las ilustraciones es ahora conveniente que use o imagine dos aros de cualquier material (cartón, plástico, metal, etc.), uno de los dos un poquito más pequeño que el otro para que, colocados sobre la mesa, ambos puedan encajar perfectamente. El aro circular interno va a representar el ecuador celeste y, el externo, la eclíptica.
Comencemos por inclinar el círculo de la eclíptica un poco, imitando los 23º 27' ya conocidos. Quedan ahora dos puntos de corte entre los dos aros, representando a los dos equinoccios.
Para imitar la precesión equinoccial, tenemos que hacer girar sobre sí mismo el aro interno (ecuador celeste), sin que pierda su inclinación con respecto al externo (eclíptica).
Vemos entonces que los dos puntos de corte entre ambos planos también van girando.
El movimiento se llama precesión porque el bamboleo del ecuador celeste se realiza en sentido contrario al movimiento normal del Sol, es decir, los equinoccios van retrocediendo en la eclíptica lentamente con respecto al fondo de las estrellas fijas o constelaciones (Fig. 31). En esta figura se observa que el zodíaco intelectual se inicia en el punto vernal o equinoccio de primavera para el hemisferio N, cuando el Sol comienza a elevarse sobre este último. Como la precesión hace que el punto vernal vaya retrogradando en la eclíptica (Fig.
30) y este punto de corte es el comienzo del zodíaco, concluimos que el zodíaco intelectual también retrocede con respecto al fondo fijo de las constelaciones (Figs. 31 y 32).
Es ahora más fácil de entender que el zodíaco natural no coincide con el intelectual por dos motivos:
-Las constelaciones tienen longitudes desiguales y los signos poseen todos 30º.
-El zodíaco natural es fijo y el intelectual es móvil respecto al primero. Pero, visto desde la Tierra, el intelectual resulta ser el inmóvil, pues está "apoyado" en la prolongación del ecuador terrestre, es decir, el ecuador celeste.
Como ya se ha dicho, el zodíaco intelectual se usa para la confección de todo tipo de cartas astrales individuales y, entre ellas, por supuesto, las cartas astrales natales o del nacimiento, así como las cartas astrales de ciudades, países, empresas,etc.
El zodíaco natural, en cambio, tiene su aplicación en la evolución macrocósmica, mediante el estudio de las llamadas eras astrológicas.
00.10. ERAS ASTROLOGICAS.
Todos los 21 de Marzo el Sol se encuentra a 0º del signo del Carnero aun cuando, con respecto al fondo fijo de las constelaciones, este punto vaya retrocediendo muy despacio.
Pero siempre el 21 de Marzo el Sol está a 0º del Carnero porque este punto (equinoccio de primavera para el hemisferio N), precisamente, se define como el lugar de corte del Sol con el ecuador celeste, aunque este último vaya retrocediendo en la eclíptica. El pequeño retroceso del punto equinoccial no influye en la duración del año, pues ya está implícito en él.
Tampoco modifica las estaciones, debido a que el comienzo de la primavera (hemisferio N) se produce con la llegada del Sol al ecuador celeste, no importando en esto para nada que detrás del punto vernal, en el cielo, haya tal o cual constelación.
Sin embargo, para la Cosmobiología sí tiene una gran trascendencia este hecho. El 21 de Marzo el Sol siempre llega a los 0º del Carnero para los dos hemisferios, aun cuando en el N se inicia la primavera y en el S el otoño. Este punto (Oº del Carnero) es una posición astrológica de una gran fuerza para el Sol.
Las Eras Astrológicas se generan a partir de la constelación real en el cielo que el Sol tiene tras de sí el 21 de Marzo, estando a 0º del signo del Carnero. Las Eras astrológicas se van sucediendo en sentido contrario al normal del zodíaco (Gemini, Taurus, Aries, Piscis, etc.), ya que se trata de una precesión o retrogradación del punto vernal sobre la eclíptica (círculo fijo).
Actualmente, el Sol tiene detrás de sí el 21 de marzo (0º del Carnero) al último grado de la constelación de Aquarius, por lo que la Tierra se encuentra ya en la Era de Aquarius y ha salido del grado cero de Piscis. En esa fecha, la Tierra se coloca en línea con el Sol y con el grupo estelar de Aquarius, recibiendo así nuestro planeta una poderosísima energía que ya está cambiando la dirección de la existencia humana: (fig. 31).
Ya sabemos que la longitud de las constelaciones es variable y, por tanto, la de las Eras astrológicas. De todas formas, es conveniente saber cuál sería la duración media de una Era en el supuesto de que tuviera 30º:
- 25.920 años son 360º de retrogradación.
- 2.160 años son 30º de retrogradación.
- 72 años son 1º de retrogradación.
El Sol se colocó por primera vez dentro de la constelación de Aquarius el 21 de Marzo de 1948, momento en el cual la era de Piscis tocó a su fin. De todos modos, las eras astrológicas no están cortadas como una tarta con cuchillo y tenedor, sino que sus influencias se interpenetran cuando termina una y empieza la otra.
Para muchos astrólogos la era de Aquarius no ha empezado, pues ellos confunden las constelaciones con los signos y consideran que éstas tienen 30º. Por otro lado, las longitudes de las constelaciones varían dependiendo del sistema de coordenadas que se use. El planisferio que se incluye en este libro, por ejemplo, no sirve para hacer las medidas de las constelaciones, pues está dividido en cuadrantes que tienen como referencia al ecuador celeste y a los polos celestes. Se debe usar una carta de constelaciones que divida al cielo en cuadrantes partiendo de la eclíptica hasta los dos "polos" del eje eclíptico. Es decir, las constelaciones se han de medir con una esfera celeste que tenga como "ecuador" a la eclíptica. Si se hiciera sobre la base del ecuador celeste, las constelaciones variarían de longitud con el tiempo, ya que este último círculo es móvil.
Se ha de considerar que hay constelaciones que se montan unas sobre las otras en sus bordes por lo que, a efectos de eras astrológicas, se puede decir que cuando el punto vernal transita por esas zonas, la Tierra se encuentra bajo la fuerza cosmohistórica de dos constelaciones. Por el contrario, en ciertos tramos de la eclíptica, en los límites entre dos constelaciones, queda un espacio al que no llega ninguno de los dos grupos astrales. En este último caso el planeta Tierra pasa por una "transición de era vacía" y no "bipolar", como en el primer caso. Se puede mencionar un tercer tipo de transición de era que es aquél en que, casi inmediatamente después de salir de la constelación anterior, el punto vernal se introduce en la siguiente ("transición rápida o inmediata") Aparte de todo esto, se ha de estudiar siempre la constelación opuesta a la que marca la era. Como ya se ha dado a entender, si el Sol apunta el 21 de marzo visto desde la Tierra a la constelación de la era, la Tierra observada desde el Sol señala en ese mismo momento a la constelación opuesta a la primera.
Por otro lado, es importante saber que las eras astrológicas pueden ser positivas o negativas en correspondencia con la clasificación de los signos zodiacales que se estudió ya en el apartado correspondiente.
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Clase 020 TRASLACION. LAS ESTACIONES.
El otro movimiento fundamental de la Tierra, aparte del de rotación sobre su propio eje, es el de traslación alrededor del Sol. Este movimiento lo realiza cada 365 días y 6 horas aproximadamente. Por ello, debido a que nuestro año oficial es de sólo 365 días completos, cada 4 años se incluye un dia más (29 de febrero) en los llamados años bisiestos, para cubrir las casi 24 horas que se han acumulado en ese período de tiempo.
Las estaciones, por supuesto, tienen su base en la traslación de la Tierra, pero NO en la mayor o menor distancia que exista de nuestro planeta al Sol pues, si así fuera, no se explicaría cómo es que, cuando en el hemisferio norte es invierno, en el sur es verano, y viceversa. Actualmente, cuando la Tierra está más cerca del Sol (perihelio) es invierno en el hemisferio norte y, cuando está más lejos (afelio), es verano en el mismo (figura 16).

El fenómeno de las estaciones tiene su causa directa en la inclinación que posee el eje de la Tierra respecto a su plano orbital alrededor del Sol (figura 17-A). Es decir, si trazamos una línea recta desde el centro de la Tierra al centro del Sol (plano orbital de la Tierra), se observa que el eje de rotación terrestre está inclinado 23 grados y 27 minutos respecto a la perpendicular del plano orbital terrestre. Por tanto, la Tierra no rota verticalmente respecto a su plano de traslación, sino que lo hace con su eje inclinado en 23 grados y 27 minutos. A este hecho se debe únicamente el fenómeno estacional: figura 17-B.

Obsérvese ahora en el croquis 18 cómo se suceden las estaciones en los hemisferios norte y sur en relación a las posiciones de la Tierra con respecto al Sol. Como se ve, las estaciones son inversas en los hemisferios, definiéndose a estos dos últimos como las dos medias esferas en que queda dividida la Tierra por el ecuador. Cuando en el hemisferio norte empieza el invierno, en el sur lo hace el verano, y viceversa. En el momento en que se inicia en el hemisferio norte la primavera, en el sur comienza el otoño, y al revés.
Si se analiza el dibujo, se verá el porqué de lo dicho. En la posición 1, el hemisferio sur recibe la radiación solar con más perpendicularidad que el norte siendo, por tanto, el inicio del verano para el hemisferio sur y el del invierno para el norte. En la posición 3 sucede justamente lo opuesto, pues empieza el verano en el hemisferio norte y el invierno en el sur.
En las posiciones 2 y 4, la verticalidad de los rayos solares es exactamente la misma para los hemisferios, pues tanto el polo norte como el polo sur están a igual distancia del centro del Sol. En cambio, en las posiciones 1 y 3, uno de los dos polos está más cercano el centro del astro-rey.
Cada una de las cuatro posiciones definidas corresponde al comienzo de las 4 estaciones del año:
-posición 1: 22 de diciembre.
-posición 2: 21 de marzo.
-posición 3: 22 de junio.
-posición 4: 22 de septiembre.
A los días en que comienzan el verano y el invierno se les llama solsticios (de verano y de invierno).
El 22 de junio es el solsticio de verano en el hemisferio norte y el de invierno en el sur. En el primer caso, es la fecha del año con el dia más largo y la noche más breve; mientras que, para el hemisferio sur, acontece el dia más corto y la noche más larga. Un detalle de esta posición (3) se observa en la figura 19.
Como puede verse, la ciudad A, en su rotación de 360 grados en 24 horas, está iluminada más tiempo -en verano- que si estuviera en la zona obscura; y, la ciudad B, permanece por un mayor lapso de tiempo en la región obscura -en invierno- que en la iluminada.
El caso inverso ocurre en la posición 1, que es el solsticio de verano para el hemisferio sur y el de invierno para el norte: figura 20-B.

Los puntos 2 y 4, inicios del otoño y de la primavera, se denominan equinoccios. En la posición 2, momento de equinoccio de primavera para el hemisferio norte y de otoño para el sur, el dia dura exactamente lo mismo que la noche tanto en el norte como en el sur. A partir del detalle de la posición 2 (figura 20-A), se puede deducir que los dos hemisferios están iluminados equitativamente, ya que ningún polo apunta al astro solar. Por el contrario, en los solsticios, uno de los dos hemisferios tiene más área iluminada que el otro.
En lo que se refiere a la zona polar ártica, delimitada entre el círculo polar ártico (66º 33'N) y el polo norte, ésta permanece con el Sol constantemente sobre el horizonte durante seis meses, entre el 21 de marzo y el 22 de septiembre (primavera y verano para el hemisferio N). Durante ese mismo período de tiempo, la zona polar antártica está totalmente a obscuras.
Las estaciones, por supuesto, tienen su base en la traslación de la Tierra, pero NO en la mayor o menor distancia que exista de nuestro planeta al Sol pues, si así fuera, no se explicaría cómo es que, cuando en el hemisferio norte es invierno, en el sur es verano, y viceversa. Actualmente, cuando la Tierra está más cerca del Sol (perihelio) es invierno en el hemisferio norte y, cuando está más lejos (afelio), es verano en el mismo (figura 16).

El fenómeno de las estaciones tiene su causa directa en la inclinación que posee el eje de la Tierra respecto a su plano orbital alrededor del Sol (figura 17-A). Es decir, si trazamos una línea recta desde el centro de la Tierra al centro del Sol (plano orbital de la Tierra), se observa que el eje de rotación terrestre está inclinado 23 grados y 27 minutos respecto a la perpendicular del plano orbital terrestre. Por tanto, la Tierra no rota verticalmente respecto a su plano de traslación, sino que lo hace con su eje inclinado en 23 grados y 27 minutos. A este hecho se debe únicamente el fenómeno estacional: figura 17-B.

Obsérvese ahora en el croquis 18 cómo se suceden las estaciones en los hemisferios norte y sur en relación a las posiciones de la Tierra con respecto al Sol. Como se ve, las estaciones son inversas en los hemisferios, definiéndose a estos dos últimos como las dos medias esferas en que queda dividida la Tierra por el ecuador. Cuando en el hemisferio norte empieza el invierno, en el sur lo hace el verano, y viceversa. En el momento en que se inicia en el hemisferio norte la primavera, en el sur comienza el otoño, y al revés.
Si se analiza el dibujo, se verá el porqué de lo dicho. En la posición 1, el hemisferio sur recibe la radiación solar con más perpendicularidad que el norte siendo, por tanto, el inicio del verano para el hemisferio sur y el del invierno para el norte. En la posición 3 sucede justamente lo opuesto, pues empieza el verano en el hemisferio norte y el invierno en el sur.
En las posiciones 2 y 4, la verticalidad de los rayos solares es exactamente la misma para los hemisferios, pues tanto el polo norte como el polo sur están a igual distancia del centro del Sol. En cambio, en las posiciones 1 y 3, uno de los dos polos está más cercano el centro del astro-rey.
Cada una de las cuatro posiciones definidas corresponde al comienzo de las 4 estaciones del año:
-posición 1: 22 de diciembre.
-posición 2: 21 de marzo.
-posición 3: 22 de junio.
-posición 4: 22 de septiembre.
A los días en que comienzan el verano y el invierno se les llama solsticios (de verano y de invierno).
El 22 de junio es el solsticio de verano en el hemisferio norte y el de invierno en el sur. En el primer caso, es la fecha del año con el dia más largo y la noche más breve; mientras que, para el hemisferio sur, acontece el dia más corto y la noche más larga. Un detalle de esta posición (3) se observa en la figura 19.
Como puede verse, la ciudad A, en su rotación de 360 grados en 24 horas, está iluminada más tiempo -en verano- que si estuviera en la zona obscura; y, la ciudad B, permanece por un mayor lapso de tiempo en la región obscura -en invierno- que en la iluminada.
El caso inverso ocurre en la posición 1, que es el solsticio de verano para el hemisferio sur y el de invierno para el norte: figura 20-B.

Los puntos 2 y 4, inicios del otoño y de la primavera, se denominan equinoccios. En la posición 2, momento de equinoccio de primavera para el hemisferio norte y de otoño para el sur, el dia dura exactamente lo mismo que la noche tanto en el norte como en el sur. A partir del detalle de la posición 2 (figura 20-A), se puede deducir que los dos hemisferios están iluminados equitativamente, ya que ningún polo apunta al astro solar. Por el contrario, en los solsticios, uno de los dos hemisferios tiene más área iluminada que el otro.
En lo que se refiere a la zona polar ártica, delimitada entre el círculo polar ártico (66º 33'N) y el polo norte, ésta permanece con el Sol constantemente sobre el horizonte durante seis meses, entre el 21 de marzo y el 22 de septiembre (primavera y verano para el hemisferio N). Durante ese mismo período de tiempo, la zona polar antártica está totalmente a obscuras.
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