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martes, 22 de septiembre de 2009

Clase 029 Dignidades y debilidades planetarias

LAS DIGNIDADES PLANETARIAS.

Las DIGNIDADES son posiciones de los planetas en signos concretos que, por efecto de la combinación de ambos, hacen que planeta y signo se vean dignificados o beneficiados.

Hay dos dignidades: el DOMICILIO O REGENCIA y la EXALTACION.

Cada planeta tiene uno o dos domicilios (Mercurio, por ejemplo, tiene su domicilio o se domicilia en los Gemelos y en la Virgen), lo cual no quiere decir que en una carta astral concreta esté en ese momento en su signo de domicilio. Sucede lo mismo que con las personas: tenemos nuestro domicilio en tal o cual sitio, pero no siempre estamos en casa.

Por analogía, Neptuno se exalta en el Escorpión, por ejemplo, lo cual no quiere decir que Neptuno esté siempre exaltado (en su signo de exaltación).

Los gráficos números 38 y 39 muestran los diferentes signos en los cuales los planetas están en domicilio o regencia y aquellos en los que se encuentran en exaltación.

Es importante decir que, aunque el planeta no esté en su regencia en una carta astral, él es siempre el REGENTE de ese signo o, lo que es lo mismo, el signo y su regente están siempre relacionados aunque no estén juntos.

Lo mismo sucede, aunque de forma secundaria, con el planeta que se exalta en un signo en concreto pues, aunque ese astro no esté exaltado (situado en su signo de exaltación) en una carta, ambos permanecen siempre relacionados.

Lo anterior quiere decir que el planeta o los planetas que rigen un signo y el planeta que se exalta en ese signo (si lo hay), dan gran parte de las características armónicas en primera instancia que posee ese signo. Un ejemplo es el del signo del Carnero, que tomaría cualidades de Marte (regente) y del Sol, que se exalta en dicho signo, aun cuando ninguno de los dos estuviera en esa porción zodiacal en un determinado horóscopo. En el círculo de los domicilios o regencias (Fig. 40), se observa que, dividiendo el zodíaco en dos partes iguales a partir de 0º del León, este signo (regido por la luminaria diurna: Sol) queda en una mitad y, el Cangrejo (regido por la luminaria nocturna: Luna), queda en la otra.


Así, por otra parte vemos que estos dos signos se oponen respectivamente al Aguador (co-regido por saturno) y al Macho Cabrío (regido por Saturno). En definitiva, las dos luminarias, símbolos de la luz, se oponen a Saturno, representación de la obscuridad.

Además, con esa línea divisoria se observa que la disposición de los planetas regentes es simétrica a ambos lados de ella: Sol-Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos eran los planetas tradicionales pero, a partir del descubrimiento de las octavas superiores, Urano pasa a ser regente del Aguador y Saturno a corregente (antes era regente); Neptuno se coloca como regente de los Peces y Júpiter como corregente del mismo; y, para finalizar, Plutón se sitúa como regente del Escorpión y Marte como corregente.

Las tres octavas superiores se han atribuido a estos tres signos como sus regentes, a través del estudio de sus afinidades e influencias.

En el caso de los planetas que poseen dos domicilios (todos menos las luminarias y las octavas superiores), uno es denominado DOMICILIO DIURNO y otro DOMICILIO NOCTURNO.

El domicilio diurno es aquél en el que el planeta en cuestión y el signo que éste rige son ambos positivos o negativos. Para ello, Mercurio es considerado positivo, aun cuando se le había clasificado como neutro.

Así, el cuadro de domicilios diurnos y nocturnos es:

PLANETA DOMIC. DIURNO DOMIC. NOCTURNO

MERCURIO (+) GEMELOS (+) VIRGEN (-)

VENUS (-) TORO (-) BALANZA (+)

MARTE (+) CARNERO (+) ESCORPION (-)

JUPITER (+) CENTAURO (+) PECES (-)

SATURNO (-) MACHO CABRIO (-) AGUADOR (+)

En el domicilio diurno la influencia planetaria se manifiesta con mayor facilidad y fuerza, pues hay una afinidad aumentada al coincidir la cualidad + o - del astro con la del signo.

Mercurio muestra en los Gemelos una inteligencia comunicativa mientras que en la Virgen el intelecto es más analítico.

Venus manifiesta en el Toro un intenso amor que hace vibrar los sentidos y, en la Balanza, este planeta genera amabilidad social y el concepto mental de la belleza.

Marte en el Carnero demuestra la actividad externa y, en el Escorpión, la energía interna.

Júpiter en el Centauro manifiesta la expansividad, generosidad y alegría externamente mientras que, en los Peces, crea la bondad y la esperanza internas.

Saturno en el Macho Cabrío origina la voluntad y firmeza internas a la vez que, en el Aguador, genera la constancia intelectual expresada comunicativamente.

El sistema de los domicilios tendría que contar con el descubrimiento de dos nuevos planetas transplutonianos para ser totalmente perfecto. Estos dos supuestos astros (X e Y) serían las octavas superiores de Jupiter y Saturno, quedando un modelo astrológico perfecto de 12 planetas astrológicos y 12 signos ya que, el Sol y la Luna, por ser las luminarias, no pueden tener octavas superiores.

LAS DEBILIDADES PLANETARIAS.

Veamos ahora qué son las DEBILIDADES. Evidentemente, son posiciones en signos en los cuales los planetas se hacen desarmónicos, perdiendo calidad o fuerza.

Las DEBILIDADES son el EXILIO o DETRIMENTO y la CAIDA. Un planeta está en exilio cuando se encuentra situado en el signo opuesto al que está en domicilio. Es decir, la tabla de los exilios (Fig. 38) se obtiene colocando los planetas en los signos opuestos a los de la tabla de los domicilios. Y esto es debido a que los signos opuestos son complementarios o aun contrarios (ley de polaridad), tal como se estudiará más adelante. Por todo ello, un planeta que está en afinidad con un signo, como es el caso del domicilio, está en desarmonía con el signo contrario (exilio). Igual sucede con la caída, pues un planeta está en caída en el signo opuesto al que se encuentra en exaltación. Para obtener la tabla de caídas (Fig.39) invertimos la de las exaltaciones.




RESUMEN.

En síntesis, las dignidades son el DOMICILIO y la EXALTACION; mientras que las debilidades son la CAIDA y el EXILIO.

En general, podemos decir que el domicilio y el exilio se refieren a mejor o peor calidad, respectivamente, de las energías planetarias. En cambio, la exaltación y la caída se refieren a aumento de cantidad de fuerza o disminución en fuerza, respectivamente, de la vibración planetaria.

Veamos en el siguiente cuadro las implicaciones diferenciales que ello tiene:

PLANETA DOMICILIO EXALTACION

SOL LEO CARNERO

Calidad de la individualidad Energía del yo

LUNA CANGREJO TORO

Calidad de sentimiento Energía de sentimiento

MERCURIO GEMELOS y VIRGEN AGUADOR

Calidad de intelecto Energía intelectual

VENUS TORO y BALANZA PECES

Calidad de amor Energía en el amor

MARTE CARNERO y ESCORPION MACHO CABRIO

Calidad de acción Energía de acción

JUPITER CENTAURO y PECES CANGREJO

Calidad en el dar Energía en el dar

SATURNO MACHO CABRIO y AGUADOR BALANZA

Calidad en la voluntad Energía en la voluntad

URANO AGUADOR GEMELOS

Calidad en la originalidad Energía en lo original

NEPTUNO PECES ESCORPION

Calidad mística Energía mística

PLUTON ESCORPION LEON

Calidad en lo sexual y Energía en lo sexual y

en la autotransformación autotransformador

El cuadro comparativo del exilio y la caída es:



PLANETA EXILIO CAIDA

SOL AGUADOR BALANZA

Poca calidad Debilidad de la

individual individualidad

LUNA MACHO CABRIO ESCORPION

Poca calidad del Debilidad del

sentimiento dulce sentimiento dulce

MERCURIO CENTAURO y PECES LEON

Poca calidad Poca fuerza en lo

intelectual intelectual

VENUS ESCORPION y CARNERO VIRGEN

Poca calidad del amor Poca fuerza de amor

MARTE BALANZA y TORO CANGREJO

Baja calidad de acción Debilidad de acción

JUPITER GEMELOS y VIRGEN MACHO CABRIO

Baja calidad en la Debilidad de la

sociabilidad sociabilidad

SATURNO CANGREJO y LEON CARNERO

Baja calidad de Debilidad de la

la voluntad voluntad

URANO LEON CENTAURO

Baja calidad de Debilidad de la

la originalidad originalidad

NEPTUNO VIRGEN TORO

Baja calidad de la Poca fuerza de lo

mística místico

PLUTON TORO AGUADOR

Poca calidad en la Poca fuerza en la

autotransformación autotransformación

Ambos cuadros son solamente orientativos y su concreción en la práctica se estudiará en la parte de curso correspondiente a la interpretación de la carta astral.

Al igual que sucede con las dignidades, el planeta que se exilia o cae en un signo concreto siempre está unido por lazos sutiles a dicho signo, aun cuando en la carta astral no esté ni en exilio ni en caída.

El razonamiento para llegar a dicha conclusión es lógico pues, si un planeta al pasar por sus signos de domicilio, exilio, exaltación o caída produce efectos especiales, quiere decir que entre ese planeta y dichos signos existen relaciones también especiales, lo cual no sucede cuando el astro está PEREGRINO. Un planeta está peregrino cuando no se haya ni en dignidad ni en debilidad, siendo su estado de normalidad, es decir, que no es especial, como en el caso del domicilio, el exilio, la exaltación o la caída.

Como ya se ha dicho, los planetas que tienen dignidad (domicilio o exaltación) o debilidad (exilio o caída) en un determinado signo, siguen ligados a esa porción zodiacal en todo momento, aun cuando en una determinada carta astral no se encuentren en ella. Es decir, al signo del León, por ejemplo, están "atados" el Sol (regente), Plutón (se exalta en él) y, en menor medida: Urano y Saturno (se exilian en él) y Mercurio (cae en el León), aun cuando en un horóscopo determinado ninguno de ellos esté en dicho signo. Las repercusiones que esto tiene se verán en la parte de interpretación pero, por el momento, nos sirven para definir las cualidades permanentes del signo.

Por ello, cuando hablamos de cada signo por separado, se dedica un apartado a sus dignidades o debilidades. No ha de extrañar que para cada dignidad o debilidad se mencionen cualidades tanto armónicas como desarmónicas aunque, en principio, las dignidades son de carácter consonante y las debilidades son disonantes. Un exilio puede llegar a ser armónico o una exaltación ser disonante, igual que ya se comentó que un planeta benéfico (Júpiter o Venus) puede ser desarmónico en ciertos casos, dependiendo ello fundamentalmente de las relaciones planeta-signo y planeta- planetas (aspectos), todo lo cual se estudia a fondo en secciones posteriores.

En definitiva, el motivo por el que se expresan en los apartados titulados "dignidades y debilidades" de cada signo las cualidades armónicas y desarmónicas de ambos es porque, en ciertos casos, éstas pueden llegar a darse.

Clase 026 Otras Clasificaciones planetarias

PLANETAS RAPIDOS.

Cuando la velocidad del planeta en el día tomado en cuenta es mayor que el movimiento diario medio del astro.

Recordemos que los planetas astrológicos vistos desde la Tierra no tienen siempre la misma velocidad, ya que se trata de velocidades relativas entre el movimiento del astro y el de nuestro planeta.

Un planeta rápido desencadenará antes sus efectos.

La velocidad media diaria de los planetas es:



SOL: 59' 8''

MERCURIO: 1º 19'

VENUS: 1º 15'

MARTE: 38'

JUPITER: 4' 50''

SATURNO: 3' 49''

URANO: 3'

NEPTUNO: 1' 40''

PLUTON: 45''

LUNA: 13º 58'

De lo que resulta que los planetas por orden de mayor a menor rapidez son:

LUNA... MERCURIO... VENUS... SOL... MARTE... JUPITER...

SATURNO... URANO... NEPTUNO... PLUTON



PLANETAS LENTOS.

Los que tienen una velocidad menor al movimiento diario medio en el día considerado.

Un planeta lento es más tardío en su actuación.


PLANETAS DIRECTOS.

Aquellos que se ven girando en sentido normal (sentido contrario a las agujas del reloj en el horóscopo) proyectados perpendicularmente sobre la eclíptica. Es decir, teniendo sólo en cuenta su longitud eclíptica.

Vistos desde la Tierra, los planetas astrológicos menos el SOL y la LUNA pueden divisarse recorriendo la eclíptica hacia atrás o, también, quedando quietos o estacionarios, lo cual se debe a movimientos relativos entre la Tierra y dichos planetas. Si en un determinado momento la Tierra "adelanta" a un planeta, nosotros lo vemos ir hacia atrás (fig. 35-B)

El motivo de que no podamos ver retrogradar el Sol es el que la Tierra gira directamente alrededor suyo. En cambio, en el caso de la Tierra y Marte, por ejemplo, ambos se trasladan en torno a un mismo centro, lo cual hace posible el fenómeno de la RETROGRADACION APARENTE.

La causa de que la Luna no pueda retrogradar está en que nuestro satélite gira alrededor de la Tierra.

Por último y como ya se ha indicado, el motivo de que los demás planetas astrológicos retrograden es que la Tierra y ellos giran alrededor de un mismo eje (el Sol) a diferentes velocidades.

Un planeta directo es uniforme y progresivo en sus resultados.

Este sentido normal de giro da en principio un dato de cariz armónico a favor del planeta.


PLANETAS RETROGRADOS.

Van retrocediendo sobre la eclíptica proyectados perpendicularmente sobre ella. Significa un efecto entorpecido y retardado; indica interrupción y resultado incompleto.

PLANETAS ESTACIONARIOS.

En un determinado momento del rizo aparente del planeta, éste queda parado, tanto al final del sentido directo al pasar al retrógrado, como al finalizar el sentido retrógrado y comenzar de nuevo el directo (Fig. 36)


Significa estabilidad y duración de los efectos.


NOMENCLATURA.

Planeta directo: D

Planeta estacionario: E

Planeta retrógrado: R

lunes, 21 de septiembre de 2009

Clase 024 PRECESION EQUINOCCIAL.

Una vez entendida la diferencia entre signos (abstracción del plano mental) y constelaciones (estrellas reales en el cielo), pasamos a estudiar un movimiento de la Tierra que explica la relación entre estos dos zodíacos (intelectual y natural). Se trata de la precesión equinoccial o de los equinoccios, el tercer movimiento terrestre que utiliza el cosmobiólogo para su investigación, aparte de la traslación y de la rotación. La precesión equinoccial es una rotación del eje de la Tierra sobre su centro y que tarda 25.920 años en completarse. Es similar al movimiento de un trompo o peonza cuando comienza a perder fuerza (fig.27). En el caso de la Tierra, el centro de rotación del movimiento precesional es el propio centro terrestre o, lo que es lo mismo, el punto medio de su eje de rotación (fig. 28). De esa manera, el polo norte y el polo sur describen un circulo, mientras que el centro terrestre está relativamente inmóvil. Digo relativamente porque, en el tiempo en que los polos describen su círculo precesional, la Tierra gira 25.920 veces alrededor del Sol. Por lo tanto, se ha de entender el movimiento de precesión de los equinoccios como simultáneo y gradual respecto a la traslación. Este sutil bamboleo del eje de nuestro planeta ya era conocido por los antiguos desde hace milenios, lo cual asombra, porque la precesión es lentísima: cada 72 años un grado solamente.

La rotación precesional tiene importantes repercusiones desde la perspectiva cosmobiológica. Como se ve en la figura 29, actualmente nuestro polo celeste norte (prolongación del polo terrestre N) cae muy cerca de la estrella polar. Pero no siempre ha sido ni será así pues, como se ha explicado, el eje terrestre describe en 25.920 años un círculo. Por tanto, el eje celeste también realiza la misma circunferencia. En la figura 29 se observa cómo el polo norte celeste se va desplazando en el cielo apuntando a distintas estrellas hasta que, al cabo de 25.920 años, llega otra vez a su situación actual. Es fundamental entender que la Tierra realiza el bamboleo precesional conservando siempre su eje la misma inclinación con respecto a la perpendicular al plano orbital terrestre o eclíptica: 23º 27', tal como se detalla en la figura 28.


Debido a esto, en la figura 29 se ve cómo el radio de la circunferencia precesional mide 23º 27', siendo el centro de esta esfera (x) la perpendicular a la eclíptica. Esta perpendicular al plano orbital de la Tierra (sistema heliocéntrico) o eclíptica (sistema geocéntrico) es realmente el eje del plano de la eclíptica, tal como se ve en la figura 30. Es decir, igual que el plano del ecuador celeste tiene un eje perpendicular a él (eje de la bóveda), el plano de la eclíptica tiene otro.
En el tema que ahora se está tratando, le aconsejo que vaya despacio y no pase al punto siguiente sin haber asimilado el anterior.



El plano orbital terrestre alrededor del Sol (sistema heliocéntrico) es siempre el mismo o, dicho de otra forma, la Tierra siempre circula en torno al Sol (sistema heliocéntrico) por la misma autopista. Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, hemos de decir que el Sol siempre se mueve (aparentemente) en el mismo plano alrededor de la Tierra, si comparamos su recorrido con el fondo de estrellas fijas de la bóveda celeste. Esto último implica que el plano de la eclíptica está inmóvil en el cielo y, como consecuencia inmediata, el eje de este plano (eclíptico) también permanece fijo respecto a la bóveda.

Si volvemos a la figura 30, nos daremos cuenta de que el círculo precesional es el movimiento del eje celeste (prolongación del terrestre) en el cielo: y, en el centro de esta circunferencia, está el eje de la eclíptica, que jamás se mueve de su lugar. En definitiva, la precesión puede ser también definida como una rotación del eje celeste (y el terrestre) alrededor del eje eclíptico, conservándose siempre entre ambos un ángulo de 23º 27'.

Los conceptos anteriores pueden afianzarse aun más consultando de nuevo la figura 30. La precesión consiste en un bamboleo del eje de la Tierra y, por tanto, del eje celeste, extensión del primero. Pero además es inmediato pensar que, al bambolearse el eje de la Tierra, el ecuador terrestre también realiza el giro, pues es todo el planeta el que hace el movimiento de la peonza.

Como ya es sabido, el plano del ecuador celeste es la prolongación del ecuador de la Tierra y, al moverse el segundo, también se mueve el primero (ecuador celeste). La eclíptica, en cambio, es fija y permanece inmutable respecto al fondo de estrellas; pero el ecuador celeste no, ya que este círculo es una abstracción definida a partir del ecuador de la Tierra. Por todo lo anterior, la precesión equinoccial pueda explicarse también como un bamboleo circular del plano del ecuador celeste (móvil) con respecto a la eclíptica (fija).

Pero, ¿qué importancia puede tener que un círculo irreal del cielo como el ecuador celeste se mueva?. Realmente, no es un círculo ficticio, pues el ecuador celeste nos indica la posición relativa de las estrellas con respecto a la Tierra.

Recordemos que el eje celeste (prolongación del terrestre) se llama así porque, en torno a él, gira toda la bóveda celeste en un día, aunque nosotros ya sabemos que es en realidad la Tierra la que rota en torno a su propio eje. Pues bien, hoy por hoy, la estrella polar no gira nada prácticamente, por coincidir su posición casi con el polo N de la bóveda o punto de rotación N. Pero con el tiempo y, gradualmente, la estrella polar comenzará a girar en torno al polo N celeste, el cual se irá distanciando cada vez más de ella. A la vez, los círculos de esta estrella, que ya no será polar, se irán ampliando cada vez hasta que el polo N celeste dentro de 12.960 años (25.920/2) se sitúe en el punto opuesto al que está hoy.

A partir de ese momento, la estrella polar irá describiendo círculos menores cada vez hasta recuperar su posición actual dentro de 25.920 años. Algo parecido sucederá con todas las estrellas visibles de la bóveda celeste, cuyas rotaciones diarias aparentes alrededor de la Tierra irán variando con respecto a nuestro planeta a lo largo de milenios.

Como resumen, se puede decir que la precesión equinoccial genera lentamente diferentes inclinaciones angulares de la Tierra con respecto al cielo o, desde la perspectiva esotérica, distinta orientación del espacio o esfera mental celeste con referencia a nuestro planeta.

Volviendo a la parte técnica, ahora cabe preguntarse: ¿por qué se llama precesión "de los equinoccios"?.

Aparte de las ilustraciones es ahora conveniente que use o imagine dos aros de cualquier material (cartón, plástico, metal, etc.), uno de los dos un poquito más pequeño que el otro para que, colocados sobre la mesa, ambos puedan encajar perfectamente. El aro circular interno va a representar el ecuador celeste y, el externo, la eclíptica.

Comencemos por inclinar el círculo de la eclíptica un poco, imitando los 23º 27' ya conocidos. Quedan ahora dos puntos de corte entre los dos aros, representando a los dos equinoccios.

Para imitar la precesión equinoccial, tenemos que hacer girar sobre sí mismo el aro interno (ecuador celeste), sin que pierda su inclinación con respecto al externo (eclíptica).

Vemos entonces que los dos puntos de corte entre ambos planos también van girando.

El movimiento se llama precesión porque el bamboleo del ecuador celeste se realiza en sentido contrario al movimiento normal del Sol, es decir, los equinoccios van retrocediendo en la eclíptica lentamente con respecto al fondo de las estrellas fijas o constelaciones (Fig. 31). En esta figura se observa que el zodíaco intelectual se inicia en el punto vernal o equinoccio de primavera para el hemisferio N, cuando el Sol comienza a elevarse sobre este último. Como la precesión hace que el punto vernal vaya retrogradando en la eclíptica (Fig.

30) y este punto de corte es el comienzo del zodíaco, concluimos que el zodíaco intelectual también retrocede con respecto al fondo fijo de las constelaciones (Figs. 31 y 32).

Es ahora más fácil de entender que el zodíaco natural no coincide con el intelectual por dos motivos:

-Las constelaciones tienen longitudes desiguales y los signos poseen todos 30º.

-El zodíaco natural es fijo y el intelectual es móvil respecto al primero. Pero, visto desde la Tierra, el intelectual resulta ser el inmóvil, pues está "apoyado" en la prolongación del ecuador terrestre, es decir, el ecuador celeste.

Como ya se ha dicho, el zodíaco intelectual se usa para la confección de todo tipo de cartas astrales individuales y, entre ellas, por supuesto, las cartas astrales natales o del nacimiento, así como las cartas astrales de ciudades, países, empresas,etc.

El zodíaco natural, en cambio, tiene su aplicación en la evolución macrocósmica, mediante el estudio de las llamadas eras astrológicas.


00.10. ERAS ASTROLOGICAS.

Todos los 21 de Marzo el Sol se encuentra a 0º del signo del Carnero aun cuando, con respecto al fondo fijo de las constelaciones, este punto vaya retrocediendo muy despacio.

Pero siempre el 21 de Marzo el Sol está a 0º del Carnero porque este punto (equinoccio de primavera para el hemisferio N), precisamente, se define como el lugar de corte del Sol con el ecuador celeste, aunque este último vaya retrocediendo en la eclíptica. El pequeño retroceso del punto equinoccial no influye en la duración del año, pues ya está implícito en él.

Tampoco modifica las estaciones, debido a que el comienzo de la primavera (hemisferio N) se produce con la llegada del Sol al ecuador celeste, no importando en esto para nada que detrás del punto vernal, en el cielo, haya tal o cual constelación.

Sin embargo, para la Cosmobiología sí tiene una gran trascendencia este hecho. El 21 de Marzo el Sol siempre llega a los 0º del Carnero para los dos hemisferios, aun cuando en el N se inicia la primavera y en el S el otoño. Este punto (Oº del Carnero) es una posición astrológica de una gran fuerza para el Sol.

Las Eras Astrológicas se generan a partir de la constelación real en el cielo que el Sol tiene tras de sí el 21 de Marzo, estando a 0º del signo del Carnero. Las Eras astrológicas se van sucediendo en sentido contrario al normal del zodíaco (Gemini, Taurus, Aries, Piscis, etc.), ya que se trata de una precesión o retrogradación del punto vernal sobre la eclíptica (círculo fijo).

Actualmente, el Sol tiene detrás de sí el 21 de marzo (0º del Carnero) al último grado de la constelación de Aquarius, por lo que la Tierra se encuentra ya en la Era de Aquarius y ha salido del grado cero de Piscis. En esa fecha, la Tierra se coloca en línea con el Sol y con el grupo estelar de Aquarius, recibiendo así nuestro planeta una poderosísima energía que ya está cambiando la dirección de la existencia humana: (fig. 31).

Ya sabemos que la longitud de las constelaciones es variable y, por tanto, la de las Eras astrológicas. De todas formas, es conveniente saber cuál sería la duración media de una Era en el supuesto de que tuviera 30º:

- 25.920 años son 360º de retrogradación.

- 2.160 años son 30º de retrogradación.

- 72 años son 1º de retrogradación.

El Sol se colocó por primera vez dentro de la constelación de Aquarius el 21 de Marzo de 1948, momento en el cual la era de Piscis tocó a su fin. De todos modos, las eras astrológicas no están cortadas como una tarta con cuchillo y tenedor, sino que sus influencias se interpenetran cuando termina una y empieza la otra.

Para muchos astrólogos la era de Aquarius no ha empezado, pues ellos confunden las constelaciones con los signos y consideran que éstas tienen 30º. Por otro lado, las longitudes de las constelaciones varían dependiendo del sistema de coordenadas que se use. El planisferio que se incluye en este libro, por ejemplo, no sirve para hacer las medidas de las constelaciones, pues está dividido en cuadrantes que tienen como referencia al ecuador celeste y a los polos celestes. Se debe usar una carta de constelaciones que divida al cielo en cuadrantes partiendo de la eclíptica hasta los dos "polos" del eje eclíptico. Es decir, las constelaciones se han de medir con una esfera celeste que tenga como "ecuador" a la eclíptica. Si se hiciera sobre la base del ecuador celeste, las constelaciones variarían de longitud con el tiempo, ya que este último círculo es móvil.

Se ha de considerar que hay constelaciones que se montan unas sobre las otras en sus bordes por lo que, a efectos de eras astrológicas, se puede decir que cuando el punto vernal transita por esas zonas, la Tierra se encuentra bajo la fuerza cosmohistórica de dos constelaciones. Por el contrario, en ciertos tramos de la eclíptica, en los límites entre dos constelaciones, queda un espacio al que no llega ninguno de los dos grupos astrales. En este último caso el planeta Tierra pasa por una "transición de era vacía" y no "bipolar", como en el primer caso. Se puede mencionar un tercer tipo de transición de era que es aquél en que, casi inmediatamente después de salir de la constelación anterior, el punto vernal se introduce en la siguiente ("transición rápida o inmediata") Aparte de todo esto, se ha de estudiar siempre la constelación opuesta a la que marca la era. Como ya se ha dado a entender, si el Sol apunta el 21 de marzo visto desde la Tierra a la constelación de la era, la Tierra observada desde el Sol señala en ese mismo momento a la constelación opuesta a la primera.

Por otro lado, es importante saber que las eras astrológicas pueden ser positivas o negativas en correspondencia con la clasificación de los signos zodiacales que se estudió ya en el apartado correspondiente.

Clase 023 EQUINOCCIOS Y SOLSTICIOS. SIGNOS ZODIACALES.

Al explicar el mecanismo de las estaciones se vio que éstas estaban causadas por la mayor o menor perpendicularidad de los rayos solares respecto a los diferentes puntos de la Tierra, debido a la inclinación del eje de nuestro planeta respecto al eje del plano de la eclíptica (fig. 18).


Ahora vamos a estudiar el fenómeno estacional desde la perspectiva geocéntrica.
El Sol recorre en un año el círculo de la eclíptica (fig 23).

Cuando nuestra estrella se coloca en alguno de los dos puntos de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste, ésta se encuentra en el equinoccio (de primavera o de otoño). Es decir, cuando el Sol se coloca a la altura del ecuador celeste sus rayos inciden con igualdad tanto en el hemisferio norte como en el sur, siendo por tanto la duración del día igual a la de la noche (equi-noccio). El equinoccio de primavera para el hemisferio norte (el de otoño para el sur), ocurre al estar el Sol en la posición 2 (21 de Marzo) y, el equinoccio de otoño para el hemisferio N (de primavera para el sur), sucede cuando el astro rey llega a la posición 4 (22 de septiembre).

El Sol, a partir de la posición 2, sigue ascendiendo respecto al hemisferio N y llega al punto de máxima altura y perpendicularidad sobre éste (posición 3). En ese día (22 de junio) se produce el solsticio de verano para el hemisferio N y el de invierno para el sur, ocurriendo el día más largo en el primero y el más corto en el segundo. Además, nuestro astro solar está entonces a la altura del trópico de Cáncer, que se ubica a 23º 27' N de latitud terrestre.

A partir de ese instante, el sol inicia de nuevo su acercamiento al ecuador celeste, momento en que se produce el nuevo equinoccio (22 de septiembre), en la posición 4.

Por último, el Sol llega en el solsticio de invierno para el hemisferio N (de verano para el sur) a la posición 1. Allí, nuestra estrella se sitúa a la altura del trópico de Capricornio (23º 27' S de latitud terrestre).

A partir de esta explicación es fácil entender por qué, dependiendo de la época del año, el observador ve al mediodía llegar al Sol un poco más arriba o más abajo. Este hecho es debido a la perpendicularidad mayor o menor que haya entre el punto terrestre en cuestión y el Sol en un momento preciso.

Por supuesto, en el solsticio de verano, el astro rey alcanza la máxima altitud al mediodía solar y, en el solsticio de invierno, la mínima.

Los signos zodiacales se delimitan a partir de los puntos equinocciales y solsticiales. Este es el llamado zodíaco intelectual o zodíaco de los signos, que es una abstracción matemática del espacio mental que rodea la Tierra, en relación indirecta con las 12 constelaciones zodiacales físicas en el cielo, que conforman el zodíaco natural.

Como se verá al hablar de la precesión equinoccial, no es lo mismo un signo que una constelación. El zodíaco natural y el intelectual rotan uno con respecto al otro y, además, cada uno de estos se usa para estudios diferentes en la Cosmobiología. El zodíaco que vamos a analizar ahora es el intelectual o de los signos, que está formado por 12 porciones exactamente iguales en longitud, siendo éstas de 30 360º). Los puntos solsticiales y equinocciales, que son cuatro puntos estacionales en total, dividen al zodíaco intelectual en cuatro cuadrantes, cada uno con tres signos zodiacales (fig. 24).


Los signos zodiacales, para diferenciarse de las constelaciones, se han de denominar en el idioma del país correspondiente (en este caso español) y, estas últimas, se nombran en latín.

Antes de continuar con la explicación, pasamos a dar el nombre de los 12 signos zodiacales en el orden en que deben memorizarse. Véanse sus símbolos respectivos en la figura:

El signo del Carnero, considerado como el primer signo zodiacal, ocupa los 30º que van a partir del punto equinoccial del 21 de marzo en el sentido del movimiento solar (Fig. 24).

Por tanto, cuando el Sol se sitúa a 0º del signo del Carnero, se produce el equinoccio de primavera para el hemisferio N y el de otoño para el S.

Es decir, si una persona es del Carnero, por ejemplo, sólo significa que, cuando ese individuo nació, su Sol estaba en alguno de los 30º de ese signo. Pero, para hacer una interpretación cosmobiológica seria, es necesario conocer en qué signos zodiacales se encontraron los restantes planetas en el nacimiento, dónde se hayan colocados al hacer la interpretación y otra serie de factores que ya se detallarán más adelante. Por tanto, la insistencia excesiva que se suele hacer en la descripción psicológica del sujeto sólo a partir del signo solar, demuestra una tremenda ignorancia del tema.

Por todo ello el saber que una persona tuvo a su Sol en un determinado signo al nacer, es tan poco como conocer únicamente la nacionalidad de un ser humano para hacerle un estudio psicobiológico.

Los signos del Carnero, el Toro y los Gemelos son primaverales (fig. 24); el Cangrejo, el León y la Virgen son estivales; la Balanza, el Escorpión y el Centauro son otoñales; y, por último, el Macho Cabrío, el Aguador y los Peces son invernales, todo ello en relación al hemisferio N, pues éste se toma como referencia al ser de polaridad activa, positiva, expansiva, dadora etc., mientras que el sur representa la polaridad receptiva.

Por tanto, el zodíaco de los signos está "apoyado" sobre el ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre, siendo recorrido por los planetas directos, el Sol y la Luna en el sentido: Carnero, Toro, Gemelos, Cangrejo, León....Cada signo zodiacal tiene 30º de longitud eclíptica y, por lógica, 17º de latitud eclíptica (entre 8'5º de latitud eclíptica N y 8'5º de latitud ecliptica S). El signo del Carnero va de los 0º de longitud eclíptica a los 30º; el Toro, de los 30º a los 60º; los Gemelos, de los 60º a los 90º, y así sucesivamente.

Pero, por lo común, no se dice que Plutón, por ejemplo, esté a 60º de longitud eclíptica sino a 0º de los Gemelos, que es lo mismo.

Si se menciona que Venus está a 42 grados de longitud eclíptica, por ejemplo, a este dato lo podemos denominar longitud eclíptica total y, si se localiza a Venus a 12º del Toro, estamos indicando su longitud eclíptica parcial o longitud por signo. Ambos datos significan exactamente la misma cosa 12º del Toro).

Los signos son un espacio conceptual o abstracto de la banda zodiacal en el plano físico y, en el espacio mental, representan direcciones distintas de las fuerzas astrales con respecto a la Tierra. Desde la perspectiva cosmobiológica, está demostrado por la práctica que los planetas emiten energías diferentes dependiendo, no sólo del signo zodiacal en que se encuentren sino, también, del grado de ese signo en que estén.

El zodíaco de los signos (intelectual) se utiliza para estudiar al hombre como individuo (microcosmos), pues es algo así como una banda zodiacal terrestre, ya que se inicia en el corte de la eclíptica con la prolongación de un círculo de la Tierra (ecuador celeste). El punto equinoccial de primavera (hemisferio N) es algo así como la prolongación del "ombligo de la Tierra" hacia el cielo mediante una línea perpendicular a su eje de rotación ("cabeza-pies"). Sobre esa extensión celeste del "ombligo terrestre" se encuentra apoyado el zodíaco de los signos (intelectual).

Clase 021 SISTEMA GEOCENTRICO Y SISTEMA HELIOCENTRICO.ECUADOR CELESTE.ECLIPTICA.

La Astrología siempre ha usado y seguirá usando el sistema geocéntrico, pues esta ciencia necesita conocer las posiciones relativas de los astros con respecto a la Tierra. Es decir, dos planetas pueden verse desde el Sol (sistema heliocéntrico) a pocos grados de distancia uno del otro (conjunción) mientras que, observados desde la Tierra (sistema geocéntrico), podrían estar bastante separados.

En el sistema geocéntrico no es tan importante la traslación real de la Tierra alrededor del Sol, sino el movimiento aparente del Sol respecto a la Tierra; y no se observa la inclinación del eje terrestre respecto a su plano orbital alrededor del Sol, sino la inclinación del plano solar -en su movimiento aparente- respecto al eje terrestre, considerando este último como vertical.

La Astronomía y la Astrología fueron estudios universitarios íntimamente ligados hasta el siglo XVII; actualmente van por caminos paralelos, aun cuando muchos o la mayoría no lo reconozcan; y, a medio plazo, se unirán de nuevo en la Cosmobiología, es decir, en el estudio de la relación de los astros con la vida terrestre y, especialmente, con la humana.

A partir de este momento se van a considerar las posiciones y movimientos aparentes de los astros respecto a la Tierra, considerando a esta última como inmóvil y con su eje en posición vertical (figura 21). En este dibujo se observa al globo terráqueo con su ecuador (e), su polo norte (n) y su polo sur (s).
La bóveda celeste (figura 21) es la "esfera de cristal" a través de la cual observamos el cielo y en cuyo centro abstracto colocamos a la Tierra. Se le considera esférica porque así es posible usar el sistema sexagesimal de grados, minutos y segundos para cuantificar las distancias entre los astros; y, también, porque al observador en la realidad se le presenta como esférica por un efecto óptico debido a: comparación con la curvatura de la línea del horizonte, curvatura de la Vía Láctea, etc.

El ecuador celeste (figura 21) se obtiene al prolongar el plano del ecuador celeste hacia el infinito, hasta que realice un corte abstracto con la bóveda celeste, resultando así una circunferencia (ecuador celeste). De este modo dividimos a ese cielo esférico en dos mitades a partir del ecuador terrestre y, además, en relación a una supuesta verticalidad (geocéntrica) del eje de nuestro planeta. Es decir, todo el cielo visible se va a escrutar astrológicamente en relación a la Tierra. Por otro lado, el polo norte celeste y el polo sur celeste surgen al prolongar en sus dos sentidos el eje de la Tierra (figura 21). El polo norte celeste, como es sabido, cae a un grado escaso de la estrella polar.


Desde la perspectiva geocéntrica, la esfera celeste rota alrededor de la Tierra en unas 24 horas, produciéndose ese giro en torno al eje de rotación celeste. De ese modo, las estrellas y los planetas se mueven aparentemente alrededor nuestro en un dia siguiendo planos de rotación perpendiculares al eje celeste de rotación (figura 22).


Es decir, los astros se mueven en la bóveda celeste en círculos concéntricos en el eje celeste pero, tales caminos de rotación, cada observador los ve más o menos inclinados dependiendo de la latitud a que se encuentre.