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lunes, 21 de septiembre de 2009

Clase 025 NODOS LUNARES Y NUTACION.

La Luna realiza su revolución alrededor de la Tierra en casi 28 días, en un plano inclinado con respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol (plano de la eclíptica). Ese ángulo existente entre el plano de revolución lunar y la eclíptica es de 5º 8' aproximadamente. A la vez, el ecuador lunar está inclinado 1º 31' con referencia a su plano de revolución en torno a la Tierra. Desde la perspectiva geocéntrica, se considera a la eclíptica como una circunferencia perfecta y, también, a la órbita lunar alrededor de la Tierra. Entre ambas circunferencias, inclinadas 5º 8', existen dos puntos de corte (nodos lunares: figura 33). Estas dos posiciones no las podemos considerar como los dos "equinoccios" lunares pues, en sus nodos, la Luna se sitúa a la altura de la eclíptica y no del ecuador celeste.


En realidad, todos los planetas astrológicos tienen sus nodos pues, en algún momento, cortan la eclíptica subiendo sobre ella (nodo ascendente) o bajando (nodo descendente), pero son los nodos lunares los que más se usan en la interpretación astrológica.

Al nodo lunar ascendente (fig. 33) se le llama cabeza del Dragón, siendo su símbolo el que figura en el dibujo. Al nodo lunar descendente se le denomina la Cola del Dragón.

En el zodíaco, estos dos puntos de corte están siempre en oposición uno con respecto al otro, es decir, situados a 180º entre sí.

El eje Cabeza del Dragón-Cola del Dragón se interpreta como el de las tendencias sexuales de la persona, estando representadas las benéficas en la cabeza y las disonantes en la Cola.

NUTACION.

Este es el cuarto movimiento terrestre (rotación, traslación, precesión y nutación) que vamos a tratar en este primer nivel de Cosmobiología. La nutación se debe a un bamboleo cada 18 años del plano de revolución de la Luna con respecto al plano de la eclíptica, siendo este último fijo, como ya se ha estudiado. Es decir, la nutación consiste en una rotación completa (360º) de los nodos lunares sobre la eclíptica. Así, si hoy estuviera la Cabeza del Dragón a 5º del León y la cola a 5º del Aguador, dentro de nueve años se situarían en posición inversa y, en 18 años, volverían a la primera posición.

Este bamboleo del plano orbital de la Luna provoca simultáneamente pequeñas ondulaciones en el movimiento de precesión del eje terrestre (fig. 34). Cada 18 años se produce una ondulación completa en el círculo precesional del eje terrestre, debida al bamboleo del plano orbital lunar. Como sabemos, la Tierra es más ancha por el ecuador que por los polos y, debido a ello, la Luna provoca atracciones gravitatorias diferenciales con respecto a los distintos puntos de la superficie terrestre, y viceversa. De este modo y, lentamente, el bamboleo del plano orbital de la Luna provoca la ondulación en el círculo precesional del eje terrestre.


Según el mismo mecanismo se produce la precesión, pero que no se debe a la Luna, sino a las atracciones diferenciales del Sol con respecto a los distintos puntos de la Tierra (ecuador, polos, etc.).

Simultáneamente a la precesión ocurre la nutación, que es cada una de las ondulaciones menores dentro del gran círculo precesional, llamado también año cósmico o año platónico.

Clase 024 PRECESION EQUINOCCIAL.

Una vez entendida la diferencia entre signos (abstracción del plano mental) y constelaciones (estrellas reales en el cielo), pasamos a estudiar un movimiento de la Tierra que explica la relación entre estos dos zodíacos (intelectual y natural). Se trata de la precesión equinoccial o de los equinoccios, el tercer movimiento terrestre que utiliza el cosmobiólogo para su investigación, aparte de la traslación y de la rotación. La precesión equinoccial es una rotación del eje de la Tierra sobre su centro y que tarda 25.920 años en completarse. Es similar al movimiento de un trompo o peonza cuando comienza a perder fuerza (fig.27). En el caso de la Tierra, el centro de rotación del movimiento precesional es el propio centro terrestre o, lo que es lo mismo, el punto medio de su eje de rotación (fig. 28). De esa manera, el polo norte y el polo sur describen un circulo, mientras que el centro terrestre está relativamente inmóvil. Digo relativamente porque, en el tiempo en que los polos describen su círculo precesional, la Tierra gira 25.920 veces alrededor del Sol. Por lo tanto, se ha de entender el movimiento de precesión de los equinoccios como simultáneo y gradual respecto a la traslación. Este sutil bamboleo del eje de nuestro planeta ya era conocido por los antiguos desde hace milenios, lo cual asombra, porque la precesión es lentísima: cada 72 años un grado solamente.

La rotación precesional tiene importantes repercusiones desde la perspectiva cosmobiológica. Como se ve en la figura 29, actualmente nuestro polo celeste norte (prolongación del polo terrestre N) cae muy cerca de la estrella polar. Pero no siempre ha sido ni será así pues, como se ha explicado, el eje terrestre describe en 25.920 años un círculo. Por tanto, el eje celeste también realiza la misma circunferencia. En la figura 29 se observa cómo el polo norte celeste se va desplazando en el cielo apuntando a distintas estrellas hasta que, al cabo de 25.920 años, llega otra vez a su situación actual. Es fundamental entender que la Tierra realiza el bamboleo precesional conservando siempre su eje la misma inclinación con respecto a la perpendicular al plano orbital terrestre o eclíptica: 23º 27', tal como se detalla en la figura 28.


Debido a esto, en la figura 29 se ve cómo el radio de la circunferencia precesional mide 23º 27', siendo el centro de esta esfera (x) la perpendicular a la eclíptica. Esta perpendicular al plano orbital de la Tierra (sistema heliocéntrico) o eclíptica (sistema geocéntrico) es realmente el eje del plano de la eclíptica, tal como se ve en la figura 30. Es decir, igual que el plano del ecuador celeste tiene un eje perpendicular a él (eje de la bóveda), el plano de la eclíptica tiene otro.
En el tema que ahora se está tratando, le aconsejo que vaya despacio y no pase al punto siguiente sin haber asimilado el anterior.



El plano orbital terrestre alrededor del Sol (sistema heliocéntrico) es siempre el mismo o, dicho de otra forma, la Tierra siempre circula en torno al Sol (sistema heliocéntrico) por la misma autopista. Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, hemos de decir que el Sol siempre se mueve (aparentemente) en el mismo plano alrededor de la Tierra, si comparamos su recorrido con el fondo de estrellas fijas de la bóveda celeste. Esto último implica que el plano de la eclíptica está inmóvil en el cielo y, como consecuencia inmediata, el eje de este plano (eclíptico) también permanece fijo respecto a la bóveda.

Si volvemos a la figura 30, nos daremos cuenta de que el círculo precesional es el movimiento del eje celeste (prolongación del terrestre) en el cielo: y, en el centro de esta circunferencia, está el eje de la eclíptica, que jamás se mueve de su lugar. En definitiva, la precesión puede ser también definida como una rotación del eje celeste (y el terrestre) alrededor del eje eclíptico, conservándose siempre entre ambos un ángulo de 23º 27'.

Los conceptos anteriores pueden afianzarse aun más consultando de nuevo la figura 30. La precesión consiste en un bamboleo del eje de la Tierra y, por tanto, del eje celeste, extensión del primero. Pero además es inmediato pensar que, al bambolearse el eje de la Tierra, el ecuador terrestre también realiza el giro, pues es todo el planeta el que hace el movimiento de la peonza.

Como ya es sabido, el plano del ecuador celeste es la prolongación del ecuador de la Tierra y, al moverse el segundo, también se mueve el primero (ecuador celeste). La eclíptica, en cambio, es fija y permanece inmutable respecto al fondo de estrellas; pero el ecuador celeste no, ya que este círculo es una abstracción definida a partir del ecuador de la Tierra. Por todo lo anterior, la precesión equinoccial pueda explicarse también como un bamboleo circular del plano del ecuador celeste (móvil) con respecto a la eclíptica (fija).

Pero, ¿qué importancia puede tener que un círculo irreal del cielo como el ecuador celeste se mueva?. Realmente, no es un círculo ficticio, pues el ecuador celeste nos indica la posición relativa de las estrellas con respecto a la Tierra.

Recordemos que el eje celeste (prolongación del terrestre) se llama así porque, en torno a él, gira toda la bóveda celeste en un día, aunque nosotros ya sabemos que es en realidad la Tierra la que rota en torno a su propio eje. Pues bien, hoy por hoy, la estrella polar no gira nada prácticamente, por coincidir su posición casi con el polo N de la bóveda o punto de rotación N. Pero con el tiempo y, gradualmente, la estrella polar comenzará a girar en torno al polo N celeste, el cual se irá distanciando cada vez más de ella. A la vez, los círculos de esta estrella, que ya no será polar, se irán ampliando cada vez hasta que el polo N celeste dentro de 12.960 años (25.920/2) se sitúe en el punto opuesto al que está hoy.

A partir de ese momento, la estrella polar irá describiendo círculos menores cada vez hasta recuperar su posición actual dentro de 25.920 años. Algo parecido sucederá con todas las estrellas visibles de la bóveda celeste, cuyas rotaciones diarias aparentes alrededor de la Tierra irán variando con respecto a nuestro planeta a lo largo de milenios.

Como resumen, se puede decir que la precesión equinoccial genera lentamente diferentes inclinaciones angulares de la Tierra con respecto al cielo o, desde la perspectiva esotérica, distinta orientación del espacio o esfera mental celeste con referencia a nuestro planeta.

Volviendo a la parte técnica, ahora cabe preguntarse: ¿por qué se llama precesión "de los equinoccios"?.

Aparte de las ilustraciones es ahora conveniente que use o imagine dos aros de cualquier material (cartón, plástico, metal, etc.), uno de los dos un poquito más pequeño que el otro para que, colocados sobre la mesa, ambos puedan encajar perfectamente. El aro circular interno va a representar el ecuador celeste y, el externo, la eclíptica.

Comencemos por inclinar el círculo de la eclíptica un poco, imitando los 23º 27' ya conocidos. Quedan ahora dos puntos de corte entre los dos aros, representando a los dos equinoccios.

Para imitar la precesión equinoccial, tenemos que hacer girar sobre sí mismo el aro interno (ecuador celeste), sin que pierda su inclinación con respecto al externo (eclíptica).

Vemos entonces que los dos puntos de corte entre ambos planos también van girando.

El movimiento se llama precesión porque el bamboleo del ecuador celeste se realiza en sentido contrario al movimiento normal del Sol, es decir, los equinoccios van retrocediendo en la eclíptica lentamente con respecto al fondo de las estrellas fijas o constelaciones (Fig. 31). En esta figura se observa que el zodíaco intelectual se inicia en el punto vernal o equinoccio de primavera para el hemisferio N, cuando el Sol comienza a elevarse sobre este último. Como la precesión hace que el punto vernal vaya retrogradando en la eclíptica (Fig.

30) y este punto de corte es el comienzo del zodíaco, concluimos que el zodíaco intelectual también retrocede con respecto al fondo fijo de las constelaciones (Figs. 31 y 32).

Es ahora más fácil de entender que el zodíaco natural no coincide con el intelectual por dos motivos:

-Las constelaciones tienen longitudes desiguales y los signos poseen todos 30º.

-El zodíaco natural es fijo y el intelectual es móvil respecto al primero. Pero, visto desde la Tierra, el intelectual resulta ser el inmóvil, pues está "apoyado" en la prolongación del ecuador terrestre, es decir, el ecuador celeste.

Como ya se ha dicho, el zodíaco intelectual se usa para la confección de todo tipo de cartas astrales individuales y, entre ellas, por supuesto, las cartas astrales natales o del nacimiento, así como las cartas astrales de ciudades, países, empresas,etc.

El zodíaco natural, en cambio, tiene su aplicación en la evolución macrocósmica, mediante el estudio de las llamadas eras astrológicas.


00.10. ERAS ASTROLOGICAS.

Todos los 21 de Marzo el Sol se encuentra a 0º del signo del Carnero aun cuando, con respecto al fondo fijo de las constelaciones, este punto vaya retrocediendo muy despacio.

Pero siempre el 21 de Marzo el Sol está a 0º del Carnero porque este punto (equinoccio de primavera para el hemisferio N), precisamente, se define como el lugar de corte del Sol con el ecuador celeste, aunque este último vaya retrocediendo en la eclíptica. El pequeño retroceso del punto equinoccial no influye en la duración del año, pues ya está implícito en él.

Tampoco modifica las estaciones, debido a que el comienzo de la primavera (hemisferio N) se produce con la llegada del Sol al ecuador celeste, no importando en esto para nada que detrás del punto vernal, en el cielo, haya tal o cual constelación.

Sin embargo, para la Cosmobiología sí tiene una gran trascendencia este hecho. El 21 de Marzo el Sol siempre llega a los 0º del Carnero para los dos hemisferios, aun cuando en el N se inicia la primavera y en el S el otoño. Este punto (Oº del Carnero) es una posición astrológica de una gran fuerza para el Sol.

Las Eras Astrológicas se generan a partir de la constelación real en el cielo que el Sol tiene tras de sí el 21 de Marzo, estando a 0º del signo del Carnero. Las Eras astrológicas se van sucediendo en sentido contrario al normal del zodíaco (Gemini, Taurus, Aries, Piscis, etc.), ya que se trata de una precesión o retrogradación del punto vernal sobre la eclíptica (círculo fijo).

Actualmente, el Sol tiene detrás de sí el 21 de marzo (0º del Carnero) al último grado de la constelación de Aquarius, por lo que la Tierra se encuentra ya en la Era de Aquarius y ha salido del grado cero de Piscis. En esa fecha, la Tierra se coloca en línea con el Sol y con el grupo estelar de Aquarius, recibiendo así nuestro planeta una poderosísima energía que ya está cambiando la dirección de la existencia humana: (fig. 31).

Ya sabemos que la longitud de las constelaciones es variable y, por tanto, la de las Eras astrológicas. De todas formas, es conveniente saber cuál sería la duración media de una Era en el supuesto de que tuviera 30º:

- 25.920 años son 360º de retrogradación.

- 2.160 años son 30º de retrogradación.

- 72 años son 1º de retrogradación.

El Sol se colocó por primera vez dentro de la constelación de Aquarius el 21 de Marzo de 1948, momento en el cual la era de Piscis tocó a su fin. De todos modos, las eras astrológicas no están cortadas como una tarta con cuchillo y tenedor, sino que sus influencias se interpenetran cuando termina una y empieza la otra.

Para muchos astrólogos la era de Aquarius no ha empezado, pues ellos confunden las constelaciones con los signos y consideran que éstas tienen 30º. Por otro lado, las longitudes de las constelaciones varían dependiendo del sistema de coordenadas que se use. El planisferio que se incluye en este libro, por ejemplo, no sirve para hacer las medidas de las constelaciones, pues está dividido en cuadrantes que tienen como referencia al ecuador celeste y a los polos celestes. Se debe usar una carta de constelaciones que divida al cielo en cuadrantes partiendo de la eclíptica hasta los dos "polos" del eje eclíptico. Es decir, las constelaciones se han de medir con una esfera celeste que tenga como "ecuador" a la eclíptica. Si se hiciera sobre la base del ecuador celeste, las constelaciones variarían de longitud con el tiempo, ya que este último círculo es móvil.

Se ha de considerar que hay constelaciones que se montan unas sobre las otras en sus bordes por lo que, a efectos de eras astrológicas, se puede decir que cuando el punto vernal transita por esas zonas, la Tierra se encuentra bajo la fuerza cosmohistórica de dos constelaciones. Por el contrario, en ciertos tramos de la eclíptica, en los límites entre dos constelaciones, queda un espacio al que no llega ninguno de los dos grupos astrales. En este último caso el planeta Tierra pasa por una "transición de era vacía" y no "bipolar", como en el primer caso. Se puede mencionar un tercer tipo de transición de era que es aquél en que, casi inmediatamente después de salir de la constelación anterior, el punto vernal se introduce en la siguiente ("transición rápida o inmediata") Aparte de todo esto, se ha de estudiar siempre la constelación opuesta a la que marca la era. Como ya se ha dado a entender, si el Sol apunta el 21 de marzo visto desde la Tierra a la constelación de la era, la Tierra observada desde el Sol señala en ese mismo momento a la constelación opuesta a la primera.

Por otro lado, es importante saber que las eras astrológicas pueden ser positivas o negativas en correspondencia con la clasificación de los signos zodiacales que se estudió ya en el apartado correspondiente.

Clase 022 ECLIPTICA Y ZODIACO. LATITUD Y LONGITUD ECLIPTICAS.

Tal como se ha dicho, el eje terrestre está inclinado respecto a la perpendicular de su plano orbital alrededor del Sol.

Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).

Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.


La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.

A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.


El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.


Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.

Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.


La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.

Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.

N y los 8'5º de lat. eclipt. S.

El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).

Clase 019 ROTACION. EL DIA Y LA NOCHE.

La Tierra realiza una rotación o giro sobre su eje en 24 horas aproximadamente. El tiempo que tarda el Sol en salir dos veces por la línea del horizonte E (naciente), por ejemplo, es por definición un dia o 24 horas; pero en ese dia la Tierra, debido a su movimiento de traslación alrededor del Sol, se ha desplazado casi un grado en el espacio, lo cual equivale a unos 4 minutos de tiempo de rotación. Por tanto, la Tierra no tarda en girar sobre sí misma 24 horas, sino 23 horas, 56 minutos y 4 segundos; esto a pesar de que, visto el Sol desde la Tierra, éste tarde 24 horas en pasar dos veces por un mismo punto respecto a un observador fijo. Es decir, en lo que la Tierra rota una vez sobre sí misma (figura 14), nuestro planeta se ha desplazado con respecto al Sol y, por ello, ya nuestra estrella no sirve como punto de referencia para medir el tiempo de rotación terrestre. Si, en cambio, midiéramos la rotación de la Tierra respecto a otra estrella del cielo, obtendríamos la cantidad de unas 23 horas y 56 minutos, que es el tiempo real de rotación. Ello se debe a que las demás estrellas están tan lejos, que la Tierra respecto a ellas tiene un movimiento despreciable (figura 14).


A partir de la rotación de la Tierra se definen los dos polos (norte y sur), que son los dos puntos de corte del eje de rotación con la superficie terrestre (figura 21).


Debido a la rotación terrestre, en todo momento hay una mitad de la esfera de la Tierra que está iluminada por el Sol mientras que, la otra mitad de la esfera de nuestro planeta, se encuentra a obscuras de la luz solar (figura 15). Esto es válido no teniendo en cuenta que la Tierra es una esfera imperfecta, debido a que está achatada por los polos.


Para terminar es importante decir que nosotros vemos al Sol, la Luna y los planetas salir por el E y entrar por el W, debido a que la Tierra rota en sentido opuesto: de W a E.

Clase 018 GLOBO TERRAQUEO. LATITUD Y LONGITUD

Como ya se ha mencionado de forma superficial, el sistema usado en la Cosmobiología es el geocéntrico, pues su interés es conocer las posiciones de los astros respecto a la Tierra o, lo que es lo mismo, vistos desde la Tierra.


El globo terrestre, por tanto, ocupa el centro en el estudio astrológico.
La Tierra se divide en círculos paralelos al ecuador (paralelos) y en circunferencias perpendiculares a él (meridianos), tal como se observa en la figura 12.

Los meridianos son circunferencias que pasan por los dos polos terrestres.

Los paralelos son circunferencias paralelas al ecuador, siendo este último el círculo perpendicular al eje de rotación terrestre (fig. 12) y que divide a la Tierra en dos mitades iguales.

Mediante la latitud y la longitud terrestres podemos localizar con precisión cualquier punto geográfico de la superficie de la Tierra (ciudad, pueblo, etc.). Ambas medidas se dan siempre en grados de arco.

La latitud se mide hacia el norte (N) y hacia el sur (S) del ecuador terrestre habiendo, por tanto, latitudes norte y latitudes sur. Como se ve en el dibujo 12, la latitud norte puede ir desde los 0 grados hasta los 90 grados norte, coincidiendo el primer punto con el ecuador y, el segundo, con el polo norte. La latitud sur va de los 0 grados a los 90 grados sur, correspondiendo el segundo punto con el polo S. La longitud se mide al oeste (W) y al este (E) del meridiano que pasa por Greenwich, en Londres, punto el cual ha quedado por convenio internacional desde 1.884 como el meridiano 0 grados.

Por tanto, la longitud E va de 0 grados de longitud (meridiano de Greenwich) a 180 grados E y, la longitud oeste, va del meridiano 0 grados al 180 grados W, que es el mismo que el 180 grados E.

En realidad, un meridiano no es una circunferencia sino una semicircunferencia pues, por ejemplo, el meridiano 10 grados E completa una circunferencia con el 170 grados W.

Partiendo de la longitud y la latitud, en definitiva, podemos ubicar cualquier punto de la superficie del globo terrestre mediante ambas.

Existen otros paralelos terrestres importantes aparte del ecuador y que se han definido sobre la superficie de nuestro planeta. En primer lugar están los trópicos (figura 13), situándose el trópico de Cáncer a 23 grados y 27 minutos N y el trópico de Capricornio a 23 grados y 27 minutos S.

Estos paralelos terrestres son aquellos a cuya altura se coloca el Sol visto desde la Tierra, respectivamente, al principio del verano (22 de junio) y al comienzo del invierno (22 de diciembre), entendiéndose que estas dos fechas son con referencia al hemisferio N. Siempre vemos el Sol desde la Tierra en posiciones que se encuentran entre los dos trópicos y nunca por encima del trópico de Cáncer o por debajo del de Capricornio.


Aun hay otros círculos, que son el círculo polar ártico (66 grados y 33'N) y el círculo polar antártico (66 grados y 33'S), que también se incluyen en el gráfico Nº 13. A partir de cada una de estas dos circunferencias hasta sus polos respectivos, esas zonas terrestres permanecen 6 meses con luz y 6 meses con noche, debido a su elevada latitud (fig. 15).

Obsérvese que 90 grados menos 23 grados y 27'es igual a 66 grados y 33'.