Casi todos los libros de astrología dan una descripción del Sol en los 12 signos zodiacales y no de los 12 signos en sí, lo cual es bien diferente. Así, estos textos especifican: Carnero, del 21 de marzo al 21 de abril; Toro, del 22 de abril al 22 de mayo, etc.
Entiendo que este es un importante error por dos motivos. El primero es que el lector confunde "el signo" con "el Sol en el signo", cuando realmente la descripción y el estudio del signo en sí han de ser mucho más grandes para que, el estudiante, en la interpretación, tenga una idea suficientemente amplia de cada signo. De ese modo será capaz de combinar intuitivamente no sólo las cualidades del Sol en los 12 signos sino, también, las de la Luna, Mercurio, Venus, etc. en cada una de las porciones zodiacales. Por tanto, las características del signo zodiacal en sí son mucho más amplias que las del Sol en ese signo, aun cuando el Sol simboliza la individualidad.
El segundo riesgo importante es que, al describir las cualidades del Sol en cada signo sin antes estudiar las del signo en esencia, el lector interpreta incorrectamente que esas características que se explican, prácticamente son absolutas, cuando en la realidad la posición del Sol está modulada por multitud de otros factores astrológicos del horóscopo. Además, un signo no sólo puede representar cualidades psicológicas sino, también, tipos de experiencia o de ambientes externos. Por ello, primero se habla en este curso de que la Luna es romántica o de que el signo del Carnero es impulsivo, pero no se dice que los "nativos del Carnero" sean impulsivos pues, sencillamente, no tienen por qué serlo siempre en la misma medida. Por eso es importante comprender que se está aprendiendo el alfabeto de la Astrología y que aun es pronto para hacer estudios psicológicos a personas concretas. Estudie los planetas y los signos sólo como símbolos aun cuando, claro está, es conveniente comparar con la vida real.
CONSTELACIONES AL NORTE Y CONSTELACIONES AL SUR.
En esta parte del curso dedicada a los signos zodiacales, hay una sección para cada signo relativa a las "constelaciones próximas", la cual en la práctica viene dividida en dos epígrafes: "constelaciones al norte" y "constelaciones al sur". En él se hace un estudio simbólico-astrológico de todas las constelaciones celestes, principalmente a la luz de la Mitología.
Se trata de dividir a la esfera celeste en 12 gajos como si de una naranja se tratara. Esto se ha hecho a partir del planisferio que se adjunta como póster, cuyo sistema de coordenadas parte de los dos polos celestes (prolongación de los terrestres). El problema de dividir en "gajos" a la bóveda por este sistema es que, con el tiempo, la precesión equinoccial hace que los polos celestes se vayan desplazando en el cielo y, por tanto, el sistema de coordenadas completo también varía.
Esto no ocurría, en cambio, al usar un sistema que tuviera a la eclíptica como "ecuador" y, a las puntas del eje eclíptico, como "polos." Ello sería así porque la eclíptica es fija y ese sistema de coordenadas no se mueve.
En definitiva, en el planisferio ecuatorial de este libro nos vamos a guiar por los gajos que figuran demarcados en rojo, ya que corresponden a la anchura en el cielo de las constelaciones reales. Todas las "constelaciones no zodiacales" que se encuentran por arriba y por abajo de cada constelación zodiacal (dentro de su gajo correspondiente), dan una riqueza muy importante de matices en la interpretación de los atributos de cada constelación zodiacal y del signo zodiacal que le corresponde. Es decir, que no sólo intervienen sobre la Tierra las constelaciones zodiacales sino, también, todos los grupos estelares del cielo. Podríamos decir que las diferentes fuerzas mentales de las constelaciones de un gajo o zona se centralizan en la constelación zodiacal correspondiente, que es aquella por donde pasa el Sol.
Como puede observar, para delimitar los gajos seguimos dos reglas sencillas: 1) Si dos constelaciones zodiacales se superponen en sus extremos, se halla el punto medio entre la última estrella que le pertenece a cada una, teniendo en cuenta el dibujo o figura fundamental de cada constelación; 2) Si dos constelaciones zodiacales dejan un espacio vacío entre sus límites, también se calcula el punto de la misma forma.
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martes, 22 de septiembre de 2009
Clase 026 Otras Clasificaciones planetarias
PLANETAS RAPIDOS.
Cuando la velocidad del planeta en el día tomado en cuenta es mayor que el movimiento diario medio del astro.
Recordemos que los planetas astrológicos vistos desde la Tierra no tienen siempre la misma velocidad, ya que se trata de velocidades relativas entre el movimiento del astro y el de nuestro planeta.
Un planeta rápido desencadenará antes sus efectos.
La velocidad media diaria de los planetas es:
SOL: 59' 8''
MERCURIO: 1º 19'
VENUS: 1º 15'
MARTE: 38'
JUPITER: 4' 50''
SATURNO: 3' 49''
URANO: 3'
NEPTUNO: 1' 40''
PLUTON: 45''
LUNA: 13º 58'
De lo que resulta que los planetas por orden de mayor a menor rapidez son:
LUNA... MERCURIO... VENUS... SOL... MARTE... JUPITER...
SATURNO... URANO... NEPTUNO... PLUTON
PLANETAS LENTOS.
Los que tienen una velocidad menor al movimiento diario medio en el día considerado.
Un planeta lento es más tardío en su actuación.
PLANETAS DIRECTOS.
Aquellos que se ven girando en sentido normal (sentido contrario a las agujas del reloj en el horóscopo) proyectados perpendicularmente sobre la eclíptica. Es decir, teniendo sólo en cuenta su longitud eclíptica.
Vistos desde la Tierra, los planetas astrológicos menos el SOL y la LUNA pueden divisarse recorriendo la eclíptica hacia atrás o, también, quedando quietos o estacionarios, lo cual se debe a movimientos relativos entre la Tierra y dichos planetas. Si en un determinado momento la Tierra "adelanta" a un planeta, nosotros lo vemos ir hacia atrás (fig. 35-B)

El motivo de que no podamos ver retrogradar el Sol es el que la Tierra gira directamente alrededor suyo. En cambio, en el caso de la Tierra y Marte, por ejemplo, ambos se trasladan en torno a un mismo centro, lo cual hace posible el fenómeno de la RETROGRADACION APARENTE.
La causa de que la Luna no pueda retrogradar está en que nuestro satélite gira alrededor de la Tierra.
Por último y como ya se ha indicado, el motivo de que los demás planetas astrológicos retrograden es que la Tierra y ellos giran alrededor de un mismo eje (el Sol) a diferentes velocidades.
Un planeta directo es uniforme y progresivo en sus resultados.
Este sentido normal de giro da en principio un dato de cariz armónico a favor del planeta.
PLANETAS RETROGRADOS.
Van retrocediendo sobre la eclíptica proyectados perpendicularmente sobre ella. Significa un efecto entorpecido y retardado; indica interrupción y resultado incompleto.
PLANETAS ESTACIONARIOS.
En un determinado momento del rizo aparente del planeta, éste queda parado, tanto al final del sentido directo al pasar al retrógrado, como al finalizar el sentido retrógrado y comenzar de nuevo el directo (Fig. 36)

Significa estabilidad y duración de los efectos.
NOMENCLATURA.
Planeta directo: D
Planeta estacionario: E
Planeta retrógrado: R
Cuando la velocidad del planeta en el día tomado en cuenta es mayor que el movimiento diario medio del astro.
Recordemos que los planetas astrológicos vistos desde la Tierra no tienen siempre la misma velocidad, ya que se trata de velocidades relativas entre el movimiento del astro y el de nuestro planeta.
Un planeta rápido desencadenará antes sus efectos.
La velocidad media diaria de los planetas es:
SOL: 59' 8''
MERCURIO: 1º 19'
VENUS: 1º 15'
MARTE: 38'
JUPITER: 4' 50''
SATURNO: 3' 49''
URANO: 3'
NEPTUNO: 1' 40''
PLUTON: 45''
LUNA: 13º 58'
De lo que resulta que los planetas por orden de mayor a menor rapidez son:
LUNA... MERCURIO... VENUS... SOL... MARTE... JUPITER...
SATURNO... URANO... NEPTUNO... PLUTON
PLANETAS LENTOS.
Los que tienen una velocidad menor al movimiento diario medio en el día considerado.
Un planeta lento es más tardío en su actuación.
PLANETAS DIRECTOS.
Aquellos que se ven girando en sentido normal (sentido contrario a las agujas del reloj en el horóscopo) proyectados perpendicularmente sobre la eclíptica. Es decir, teniendo sólo en cuenta su longitud eclíptica.
Vistos desde la Tierra, los planetas astrológicos menos el SOL y la LUNA pueden divisarse recorriendo la eclíptica hacia atrás o, también, quedando quietos o estacionarios, lo cual se debe a movimientos relativos entre la Tierra y dichos planetas. Si en un determinado momento la Tierra "adelanta" a un planeta, nosotros lo vemos ir hacia atrás (fig. 35-B)

El motivo de que no podamos ver retrogradar el Sol es el que la Tierra gira directamente alrededor suyo. En cambio, en el caso de la Tierra y Marte, por ejemplo, ambos se trasladan en torno a un mismo centro, lo cual hace posible el fenómeno de la RETROGRADACION APARENTE.
La causa de que la Luna no pueda retrogradar está en que nuestro satélite gira alrededor de la Tierra.
Por último y como ya se ha indicado, el motivo de que los demás planetas astrológicos retrograden es que la Tierra y ellos giran alrededor de un mismo eje (el Sol) a diferentes velocidades.
Un planeta directo es uniforme y progresivo en sus resultados.
Este sentido normal de giro da en principio un dato de cariz armónico a favor del planeta.
PLANETAS RETROGRADOS.
Van retrocediendo sobre la eclíptica proyectados perpendicularmente sobre ella. Significa un efecto entorpecido y retardado; indica interrupción y resultado incompleto.
PLANETAS ESTACIONARIOS.
En un determinado momento del rizo aparente del planeta, éste queda parado, tanto al final del sentido directo al pasar al retrógrado, como al finalizar el sentido retrógrado y comenzar de nuevo el directo (Fig. 36)

Significa estabilidad y duración de los efectos.
NOMENCLATURA.
Planeta directo: D
Planeta estacionario: E
Planeta retrógrado: R
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Clase 025 NODOS LUNARES Y NUTACION.
La Luna realiza su revolución alrededor de la Tierra en casi 28 días, en un plano inclinado con respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol (plano de la eclíptica). Ese ángulo existente entre el plano de revolución lunar y la eclíptica es de 5º 8' aproximadamente. A la vez, el ecuador lunar está inclinado 1º 31' con referencia a su plano de revolución en torno a la Tierra. Desde la perspectiva geocéntrica, se considera a la eclíptica como una circunferencia perfecta y, también, a la órbita lunar alrededor de la Tierra. Entre ambas circunferencias, inclinadas 5º 8', existen dos puntos de corte (nodos lunares: figura 33). Estas dos posiciones no las podemos considerar como los dos "equinoccios" lunares pues, en sus nodos, la Luna se sitúa a la altura de la eclíptica y no del ecuador celeste.

En realidad, todos los planetas astrológicos tienen sus nodos pues, en algún momento, cortan la eclíptica subiendo sobre ella (nodo ascendente) o bajando (nodo descendente), pero son los nodos lunares los que más se usan en la interpretación astrológica.
Al nodo lunar ascendente (fig. 33) se le llama cabeza del Dragón, siendo su símbolo el que figura en el dibujo. Al nodo lunar descendente se le denomina la Cola del Dragón.
En el zodíaco, estos dos puntos de corte están siempre en oposición uno con respecto al otro, es decir, situados a 180º entre sí.
El eje Cabeza del Dragón-Cola del Dragón se interpreta como el de las tendencias sexuales de la persona, estando representadas las benéficas en la cabeza y las disonantes en la Cola.
NUTACION.
Este es el cuarto movimiento terrestre (rotación, traslación, precesión y nutación) que vamos a tratar en este primer nivel de Cosmobiología. La nutación se debe a un bamboleo cada 18 años del plano de revolución de la Luna con respecto al plano de la eclíptica, siendo este último fijo, como ya se ha estudiado. Es decir, la nutación consiste en una rotación completa (360º) de los nodos lunares sobre la eclíptica. Así, si hoy estuviera la Cabeza del Dragón a 5º del León y la cola a 5º del Aguador, dentro de nueve años se situarían en posición inversa y, en 18 años, volverían a la primera posición.
Este bamboleo del plano orbital de la Luna provoca simultáneamente pequeñas ondulaciones en el movimiento de precesión del eje terrestre (fig. 34). Cada 18 años se produce una ondulación completa en el círculo precesional del eje terrestre, debida al bamboleo del plano orbital lunar. Como sabemos, la Tierra es más ancha por el ecuador que por los polos y, debido a ello, la Luna provoca atracciones gravitatorias diferenciales con respecto a los distintos puntos de la superficie terrestre, y viceversa. De este modo y, lentamente, el bamboleo del plano orbital de la Luna provoca la ondulación en el círculo precesional del eje terrestre.

Según el mismo mecanismo se produce la precesión, pero que no se debe a la Luna, sino a las atracciones diferenciales del Sol con respecto a los distintos puntos de la Tierra (ecuador, polos, etc.).
Simultáneamente a la precesión ocurre la nutación, que es cada una de las ondulaciones menores dentro del gran círculo precesional, llamado también año cósmico o año platónico.

En realidad, todos los planetas astrológicos tienen sus nodos pues, en algún momento, cortan la eclíptica subiendo sobre ella (nodo ascendente) o bajando (nodo descendente), pero son los nodos lunares los que más se usan en la interpretación astrológica.
Al nodo lunar ascendente (fig. 33) se le llama cabeza del Dragón, siendo su símbolo el que figura en el dibujo. Al nodo lunar descendente se le denomina la Cola del Dragón.
En el zodíaco, estos dos puntos de corte están siempre en oposición uno con respecto al otro, es decir, situados a 180º entre sí.
El eje Cabeza del Dragón-Cola del Dragón se interpreta como el de las tendencias sexuales de la persona, estando representadas las benéficas en la cabeza y las disonantes en la Cola.
NUTACION.
Este es el cuarto movimiento terrestre (rotación, traslación, precesión y nutación) que vamos a tratar en este primer nivel de Cosmobiología. La nutación se debe a un bamboleo cada 18 años del plano de revolución de la Luna con respecto al plano de la eclíptica, siendo este último fijo, como ya se ha estudiado. Es decir, la nutación consiste en una rotación completa (360º) de los nodos lunares sobre la eclíptica. Así, si hoy estuviera la Cabeza del Dragón a 5º del León y la cola a 5º del Aguador, dentro de nueve años se situarían en posición inversa y, en 18 años, volverían a la primera posición.
Este bamboleo del plano orbital de la Luna provoca simultáneamente pequeñas ondulaciones en el movimiento de precesión del eje terrestre (fig. 34). Cada 18 años se produce una ondulación completa en el círculo precesional del eje terrestre, debida al bamboleo del plano orbital lunar. Como sabemos, la Tierra es más ancha por el ecuador que por los polos y, debido a ello, la Luna provoca atracciones gravitatorias diferenciales con respecto a los distintos puntos de la superficie terrestre, y viceversa. De este modo y, lentamente, el bamboleo del plano orbital de la Luna provoca la ondulación en el círculo precesional del eje terrestre.

Según el mismo mecanismo se produce la precesión, pero que no se debe a la Luna, sino a las atracciones diferenciales del Sol con respecto a los distintos puntos de la Tierra (ecuador, polos, etc.).
Simultáneamente a la precesión ocurre la nutación, que es cada una de las ondulaciones menores dentro del gran círculo precesional, llamado también año cósmico o año platónico.
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Clase 022 ECLIPTICA Y ZODIACO. LATITUD Y LONGITUD ECLIPTICAS.
Tal como se ha dicho, el eje terrestre está inclinado respecto a la perpendicular de su plano orbital alrededor del Sol.
Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).
Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.

La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.
A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.

El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.

Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.
Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.

La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.
Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.
N y los 8'5º de lat. eclipt. S.
El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).
Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).
Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.

La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.
A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.

El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.

Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.
Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.

La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.
Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.
N y los 8'5º de lat. eclipt. S.
El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).
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