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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Clase 031 Triplicidades o triangulos de elementos

Es seguramente la clasificación más importante de los signos zodiacales, aun cuando la más potente es el conjunto de todas las clasificaciones aplicadas a cada uno de los signos.

Esta división de triplicidades reparte el zodíaco en cuatro grupos de tres signos, llamándose triplicidad a cada grupo de tres.

Los cuatro elementos o las cuatro triplicidades son los signos de fuego, de tierra, de aire y de agua. Como se observa en la figura 42, a partir del signo del Carnero se continúan series en el orden fuego-tierra-aire-agua-fuego-tierra-, etc.

Esta filosofía de los 4 elementos de la naturaleza viene del mundo griego antiguo pero, en realidad, de mucho antes.

El origen de los 4 elementos se encuentra en las 4 cualidades primitivas, del modo siguiente (Fig. 43):

FUEGO: CALIENTE Y SECO.

AIRE: CALIENTE Y HUMEDO.

AGUA: FRIA Y HUMEDA.

TIERRA: FRIA Y SECA.

El símbolo de cada uno de los elementos se encuentra en la figura 44.

dichos símbolos conduce a la formación de la estrella de David o Sello de Salomón, clave esotérica con su base en el número 6.

El triángulo con la punta hacia arriba significa lo ideal y lo abstracto mientras que, el triángulo con la punta hacia abajo, representa lo concreto y lo material.

En la unión de ambos triángulos, el del espíritu y el de la materia, encontramos el perfecto equilibrio, es decir, la unión íntima entre el Macrocosmos y el Microcosmos, la armonía entre el hombre y su ambiente y, en definitiva, el YUG, UNION...

El fuego simboliza el ideal, el aire el intelecto, el agua el sentimiento y la tierra la materia.

Los elementos fuego y aire tienen el triángulo con la punta hacia arriba, indicando el idealismo o la falta de concreción.

El aire posee una línea horizontal que representa un filtro antepuesto al ideal -el intelecto- el cual puede perfeccionar el ideal o anularlo. En cambio, el fuego es espontáneo del todo.

El agua y la tierra tienen su triángulo mirando hacia lo material, pero el agua no tiene barreras previas, indicando su sensibilidad hacia la naturaleza pero también su desprotección. La tierra, en cambio, sí posee una raya horizontal, la cual representa su gran prudencia, a la vez que su conservadurismo.

Ahora paso a describir cada uno de los elementos por separado.

martes, 22 de septiembre de 2009

Clase 028 Los Signos Zodiacales

Casi todos los libros de astrología dan una descripción del Sol en los 12 signos zodiacales y no de los 12 signos en sí, lo cual es bien diferente. Así, estos textos especifican: Carnero, del 21 de marzo al 21 de abril; Toro, del 22 de abril al 22 de mayo, etc.

Entiendo que este es un importante error por dos motivos. El primero es que el lector confunde "el signo" con "el Sol en el signo", cuando realmente la descripción y el estudio del signo en sí han de ser mucho más grandes para que, el estudiante, en la interpretación, tenga una idea suficientemente amplia de cada signo. De ese modo será capaz de combinar intuitivamente no sólo las cualidades del Sol en los 12 signos sino, también, las de la Luna, Mercurio, Venus, etc. en cada una de las porciones zodiacales. Por tanto, las características del signo zodiacal en sí son mucho más amplias que las del Sol en ese signo, aun cuando el Sol simboliza la individualidad.

El segundo riesgo importante es que, al describir las cualidades del Sol en cada signo sin antes estudiar las del signo en esencia, el lector interpreta incorrectamente que esas características que se explican, prácticamente son absolutas, cuando en la realidad la posición del Sol está modulada por multitud de otros factores astrológicos del horóscopo. Además, un signo no sólo puede representar cualidades psicológicas sino, también, tipos de experiencia o de ambientes externos. Por ello, primero se habla en este curso de que la Luna es romántica o de que el signo del Carnero es impulsivo, pero no se dice que los "nativos del Carnero" sean impulsivos pues, sencillamente, no tienen por qué serlo siempre en la misma medida. Por eso es importante comprender que se está aprendiendo el alfabeto de la Astrología y que aun es pronto para hacer estudios psicológicos a personas concretas. Estudie los planetas y los signos sólo como símbolos aun cuando, claro está, es conveniente comparar con la vida real.

CONSTELACIONES AL NORTE Y CONSTELACIONES AL SUR.

En esta parte del curso dedicada a los signos zodiacales, hay una sección para cada signo relativa a las "constelaciones próximas", la cual en la práctica viene dividida en dos epígrafes: "constelaciones al norte" y "constelaciones al sur". En él se hace un estudio simbólico-astrológico de todas las constelaciones celestes, principalmente a la luz de la Mitología.

Se trata de dividir a la esfera celeste en 12 gajos como si de una naranja se tratara. Esto se ha hecho a partir del planisferio que se adjunta como póster, cuyo sistema de coordenadas parte de los dos polos celestes (prolongación de los terrestres). El problema de dividir en "gajos" a la bóveda por este sistema es que, con el tiempo, la precesión equinoccial hace que los polos celestes se vayan desplazando en el cielo y, por tanto, el sistema de coordenadas completo también varía.

Esto no ocurría, en cambio, al usar un sistema que tuviera a la eclíptica como "ecuador" y, a las puntas del eje eclíptico, como "polos." Ello sería así porque la eclíptica es fija y ese sistema de coordenadas no se mueve.

En definitiva, en el planisferio ecuatorial de este libro nos vamos a guiar por los gajos que figuran demarcados en rojo, ya que corresponden a la anchura en el cielo de las constelaciones reales. Todas las "constelaciones no zodiacales" que se encuentran por arriba y por abajo de cada constelación zodiacal (dentro de su gajo correspondiente), dan una riqueza muy importante de matices en la interpretación de los atributos de cada constelación zodiacal y del signo zodiacal que le corresponde. Es decir, que no sólo intervienen sobre la Tierra las constelaciones zodiacales sino, también, todos los grupos estelares del cielo. Podríamos decir que las diferentes fuerzas mentales de las constelaciones de un gajo o zona se centralizan en la constelación zodiacal correspondiente, que es aquella por donde pasa el Sol.

Como puede observar, para delimitar los gajos seguimos dos reglas sencillas: 1) Si dos constelaciones zodiacales se superponen en sus extremos, se halla el punto medio entre la última estrella que le pertenece a cada una, teniendo en cuenta el dibujo o figura fundamental de cada constelación; 2) Si dos constelaciones zodiacales dejan un espacio vacío entre sus límites, también se calcula el punto de la misma forma.

Clase 027 Anatomia, Patología y Pscologia Planetarias

ANATOMIA PLANETARIA.

De acuerdo a la ley hermética de vibración, cada órgano del cuerpo tiene una frecuencia energética determinada. Esto hace que halla correspondencias entre las diferentes partes del cuerpo humano y los planetas, así como los signos zodiacales, lo cual se verá en el apartado correspondiente.

Todo este tema pertenece a la Cosmomedicina y la astrodiagnosis, para las cuales se necesita un buen estudio de la interpretación astrológica. Por ello, aquí sólo puedo dar unas nociones elementales y primarias.

Paso ahora a enumerar las mencionadas correspondencias:

SOL: corazón y sistema circulatorio. Espalda y columna vertebral. Glándula pineal.

LUNA: estómago. Pechos y órganos sexuales internos de la mujer. Glándula pituitaria.

MERCURIO: sistema respiratorio. Zonas cerebrales del lenguaje y la inteligencia, así como las del uso de las manos.

Glándula tiroides.

VENUS: región sexual femenina externa. Partes del cuerpo que dan belleza física: cabello, pestañas, facciones, piel, etc. Sistema urinario. Glándula timo.

MARTE: sistema muscular. Aparato sexual masculino.

Páncreas endocrino.

JUPITER: hígado. Intestino delgado. Glándulas suprarrenales.

SATURNO: sistema esquelético. Bazo. Dientes. Glándulas sexuales en su vertiente endocrina.

URANO: sistema nervioso simpático. Actos reflejos.

Funciones del pensamiento superior (sistema nervioso voluntario).

NEPTUNO: sistema nervioso vegetativo parasimpático.

Cerebelo y bulbo raquídeo. El sueño.

PLUTON: sistemas de defensa. Sistema endocrino en general. Intestino grueso.

Vamos ahora a realizar un razonamiento analógico en torno al porqué de estas relaciones:

SOL: es el emisor de energías y centro del sistema solar (corazón). Hace llegar esa fuerza a todos los planetas (irrigación de los órganos). Es el eje y centro del sistema (columna vertebral).

LUNA: recibe la luz del Sol como símbolo de alimento cósmico (estómago). La relación de la revolución lunar alrededor de la Tierra (28 días) con el ciclo menstrual femenino medio (28 días), se prolonga al embarazo (10 meses lunares) y los mecanismos hormonales que regulan ambos procesos. Recuérdese que la glándula pituitaria o hipófisis está regida por la Luna.

MERCURIO: establece la unión entre el microcosmos (ser humano) y el macrocosmos (naturaleza) a través del ritmo respiratorio en un movimiento dual (inhalación-exhalación).

VENUS: Es el símbolo de la belleza física y la sexualidad femenina.

MARTE: es el principio de la acción y de las funciones motoras.

JUPITER: está relacionado con el gran órgano que es el hígado, laboratorio metabólico del cuerpo humano y, por añadidura, con el sistema digestivo y la absorción de sustancias por el intestino.

SATURNO: está en analogía con el elemento más solidificado y consistente del organismo humano: el hueso.

También tiene que ver con la destrucción de los glóbulos rojos envejecidos (bazo).

URANO: tiene relación con los reflejos y el stress, así como por un estado de superactividad del sistema nervioso. En el plano mental pone al máximo de sus posibilidades las funciones de relación y razonamiento creativos.

PALABRAS-CLAVE PARA EL ESTUDIO DE CADA PLANETA.

SOL: el YO. Individualidad. Conciencia. Unidad. Poder.

Desarrollo. Una faceta importante en la vida. El Esposo.

LUNA: Maternidad. Imaginación. Romanticismo. Timidez. La madre. Las mujeres.

MERCURIO: Intelecto. Habla. Comunicación. Rapidez.

Comercio. Mensaje. Apoyo.

VENUS: Feminidad. Sensualidad. Belleza. Arte. Comodidad.

La Esposa.

MARTE: Energía. Actuación. Lucha. Guerra. Agresividad.

Dinamismo. Accidentes. Los hombres.

JUPITER: Buena fortuna. Riqueza. Protección. Generosidad.

Mecenazgo.

SATURNO: Pruebas. Experiencia. Lentitud. Realidad. Esfuerzo.

URANO: Cambios bruscos. Intuición. Altruismo.

Originalidad. Renovación. Inventos Modernos.

NEPTUNO: Locura. Neurosis. Engaño. Desengaño. Evasión.

Ocio. Vacaciones. Experiencias Místicas.

PLUTON: Iniciación. Transmutación. Muerte. Sexo.

Kundalini.

Estos son algunos significados de los más característicos de cada planeta los cuales, por el razonamiento analógico y el progresivo despertar de la intuición, se pueden prolongar al infinito.

Con la Cosmobiología desarrollamos una mente con una alta capacidad de relación simbólica e informacional.

RELACIONES ESPIRITUALES ENTRE LOS ASTROS.

Los planetas son seres vivientes y, como tales, tienen entre ellos sus peculiares relaciones. Estas simpatías y antipatías son descritas seguidamente:

SOL: el rey de los astros, tiene por amante a Venus y por consejero al sabio Júpiter. Acuerda su mansedumbre a los demás planetas, pero combate a Marte y a Saturno, sobre todo a éste último, por amor a Venus.

LUNA: echa su malicia sobre los astros buenos y atiza el odio de los astros nefastos.

MERCURIO: es el batallador que acrecienta el sortilegio nefasto de un astro maléfico, cuando éste está en conjunción o unión con él. Al contrario, da su poder benefactor generosamente para acrecentar el de un planeta benéfico.

VENUS: es el amante del Sol, pero flirtea con la Luna, Marte y Mercurio. Es la enemiga encarnizada de Saturno.

MARTE: ama a Venus y tiene peleas con unos y con otros.

JUPITER: el filósofo, el coloso, seguro de su fuerza, está perfectamente de acuerdo con todos los planetas. El les concede su amistad un poco desdeñosamente, pero entra en lucha sin piedad cuando siente la influencia del dios de la guerra, Marte.

SATURNO: ama, al contrario, a Marte y detesta cordialmente a todos los otros, pero no se atreve a combatirlos por temor y por cobardía; no obstante, actúa disimuladamente sobre ellos. Ahora podríamos hacer un intento de explicar las antipatías y simpatías planetarias de las tres octavas superiores:

URANO: es el fraternal, el cual busca la amistad de los planetas y los respeta, pero Saturno le resulta demasiado tradicionalista, pues Urano siempre está a la última. No cabe duda de que Urano, planeta de la mente intuitiva y despierta, se siente un poco incómodo ante las profundas aguas del subconsciente Neptuno.

NEPTUNO: es un poco raro y retraído, pues toda su energía la pone en un mundo interno íntimo y espiritual, lo cual le hace estar absorto y ser poco social.

Parece que tiene bastante afinidad por Plutón, pues éste también pone buena parte de sus fuerzas en su desarrollo interno.

Aun cuando Neptuno es pacífico y amoldable, a veces se siente chocante con la alegría de Venus y de Júpiter.

PLUTON: él va a lo suyo y no se mete con nadie mientras no le entorpezcan su desarrollo personal. Aun así, bien es cierto que le gusta la espiritualidad activa y, por ello, piensa que Neptuno y la Luna son demasiado misticoncetes.


NEPTUNO: relacionado con las funciones nerviosas inconscientes. Da la tendencia a la atonía y la pasividad.

PLUTON: es la integración, el autocontrol y el control de las funciones orgánicas (sistema endocrino). Defiende al organismo de los ataques de tóxicos y microorganismos (sistemas de depuración e inmunológicos), simbolizando en ellos un tipo de agresividad para mantener y preservar la vida. La potencia sexual está también influida por él.

PATOLOGIA PLANETARIA (INFLUENCIAS DESARMONICAS SOBRE EL CUERPO HUMANO).

SOL: ataca la vista, la piel, da fiebre y gasta el corazón.

LUNA: dispensa cansancio, enflaquecimiento, enfermedades mentales, cólicos y mal de estómago. Desarreglos en sistema linfático, ovarios y útero. Depresión emocional.

MERCURIO: da pequeñas dosis de locura, manías y tics.

Vuelve nervioso, agitado y crea inquietud, trastornos del habla, la memoria y la respiración.

VENUS: enfermedades venéreas. Impurezas de la sangre, riñones y orina. Problemas derivados de la falta de ejercicio y del erotismo desenfrenado.

MARTE: él predispone a pesadillas, insomnio, fiebres, etc. Enfermedades infecciosas como la viruela. Quemaduras.

Puede ser bastante desarmónico y causar heridas por objetos cortantes, así como crear accidentes y operaciones quirúrgicas.

JUPITER: indigestión, congestión, hígado, etc. Es el benéfico mayor pero puede llevar a excesos, sobre todo en la comida.

SATURNO: predispone a caries, reumatismos, resfriados, etc. Da envejecimiento, enfermedades crónicas, estreñimiento, etc. Es el gran desarmónico.

URANO: crisis, parálisis, espasmos, stress, etc.

NEPTUNO: confusión y desorientación psíquica; agotamiento, neurosis, mediumnidad descontrolada, obsesión, embriaguez, (delirium tremens) y drogadicción. Estados de sopor o trance. Alteraciones en la función del sueño.

Anormalidades y perversiones sexuales.

PLUTON: desarreglos endocrinos y sexuales. Falta de defensas inmunitarias. Malformaciones hereditarias. SIDA.

Alteraciones genéticas.

CORRESPONDENCIAS PSICOLOGICAS DE LOS PLANETAS.

SOL: individualidad. Características psicológicas profundas. Conciencia del Yo.

LUNA: imaginación. Receptividad. Memoria. Instinto materno. Pasividad.

MERCURIO: intelecto. Razonamiento. Lenguaje. Abstracción. Relaciones mentales. Manualidades.

VENUS: amor. Unión. Sentimiento. Sentido estético.

Sexualidad femenina.

MARTE: Facultades motoras. Acción. Vigor. Sexualidad masculina.

JUPITER: Capacidad social. Extroversión. Generosidad.

Alegría. Felicidad.

SATURNO: Voluntad. Disciplina. Concentración. Estudios prolongados. Capacidad de trabajo.

URANO: Intuición. Originalidad. Ingenio. Renovación.

Independencia. Reflejos.

NEPTUNO: Clarividencia. Misticismo. Inspiración artística. Subconsciente. Memoria de vidas pasadas.

PLUTON: Transmutación. Energía interna. Continuidad de la conciencia. Equilibrio psicológico. Energía vital total. Autoperfeccionamiento.

LOS ANIMALES Y LOS PLANETAS.

SOL: león y puma. Los perros.

LUNA: moluscos y animales de la costa. Animales nocturnos como el búho. El gato.

MERCURIO: animales astutos y veloces como el zorro, el chimpancé, el caballo, el guepardo, etc. El loro.

VENUS: animales bellos como la paloma, el cisne, etc.

MARTE: animales agresivos como el tigre, el rinoceronte, etc.

JUPITER: animales grandes como la ballena, el hipopótamo, etc.

SATURNO: animales carroñeros como el buitre y la hiena. El cuervo.

URANO: animales exóticos o aquellos que emiten luz o electricidad.

NEPTUNO: peces de alta mar o de profundidad.

PLUTON: águila, animales subterráneos como el topo; insectos, reptiles.


TRASLACION DE LOS PLANETAS EN EL ZODIACO.

Sol: 1 año.

Luna: 28 días.

Mercurio: 88 días.

Venus: 224 días.

Marte: 1'88 años.

Júpiter: 11'86 años.

Saturno: 29'46 años.

Urano: 84'01 años.

Neptuno: 164'1 años.

Plutón: 247'7 años.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Clase 025 NODOS LUNARES Y NUTACION.

La Luna realiza su revolución alrededor de la Tierra en casi 28 días, en un plano inclinado con respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol (plano de la eclíptica). Ese ángulo existente entre el plano de revolución lunar y la eclíptica es de 5º 8' aproximadamente. A la vez, el ecuador lunar está inclinado 1º 31' con referencia a su plano de revolución en torno a la Tierra. Desde la perspectiva geocéntrica, se considera a la eclíptica como una circunferencia perfecta y, también, a la órbita lunar alrededor de la Tierra. Entre ambas circunferencias, inclinadas 5º 8', existen dos puntos de corte (nodos lunares: figura 33). Estas dos posiciones no las podemos considerar como los dos "equinoccios" lunares pues, en sus nodos, la Luna se sitúa a la altura de la eclíptica y no del ecuador celeste.


En realidad, todos los planetas astrológicos tienen sus nodos pues, en algún momento, cortan la eclíptica subiendo sobre ella (nodo ascendente) o bajando (nodo descendente), pero son los nodos lunares los que más se usan en la interpretación astrológica.

Al nodo lunar ascendente (fig. 33) se le llama cabeza del Dragón, siendo su símbolo el que figura en el dibujo. Al nodo lunar descendente se le denomina la Cola del Dragón.

En el zodíaco, estos dos puntos de corte están siempre en oposición uno con respecto al otro, es decir, situados a 180º entre sí.

El eje Cabeza del Dragón-Cola del Dragón se interpreta como el de las tendencias sexuales de la persona, estando representadas las benéficas en la cabeza y las disonantes en la Cola.

NUTACION.

Este es el cuarto movimiento terrestre (rotación, traslación, precesión y nutación) que vamos a tratar en este primer nivel de Cosmobiología. La nutación se debe a un bamboleo cada 18 años del plano de revolución de la Luna con respecto al plano de la eclíptica, siendo este último fijo, como ya se ha estudiado. Es decir, la nutación consiste en una rotación completa (360º) de los nodos lunares sobre la eclíptica. Así, si hoy estuviera la Cabeza del Dragón a 5º del León y la cola a 5º del Aguador, dentro de nueve años se situarían en posición inversa y, en 18 años, volverían a la primera posición.

Este bamboleo del plano orbital de la Luna provoca simultáneamente pequeñas ondulaciones en el movimiento de precesión del eje terrestre (fig. 34). Cada 18 años se produce una ondulación completa en el círculo precesional del eje terrestre, debida al bamboleo del plano orbital lunar. Como sabemos, la Tierra es más ancha por el ecuador que por los polos y, debido a ello, la Luna provoca atracciones gravitatorias diferenciales con respecto a los distintos puntos de la superficie terrestre, y viceversa. De este modo y, lentamente, el bamboleo del plano orbital de la Luna provoca la ondulación en el círculo precesional del eje terrestre.


Según el mismo mecanismo se produce la precesión, pero que no se debe a la Luna, sino a las atracciones diferenciales del Sol con respecto a los distintos puntos de la Tierra (ecuador, polos, etc.).

Simultáneamente a la precesión ocurre la nutación, que es cada una de las ondulaciones menores dentro del gran círculo precesional, llamado también año cósmico o año platónico.

Clase 023 EQUINOCCIOS Y SOLSTICIOS. SIGNOS ZODIACALES.

Al explicar el mecanismo de las estaciones se vio que éstas estaban causadas por la mayor o menor perpendicularidad de los rayos solares respecto a los diferentes puntos de la Tierra, debido a la inclinación del eje de nuestro planeta respecto al eje del plano de la eclíptica (fig. 18).


Ahora vamos a estudiar el fenómeno estacional desde la perspectiva geocéntrica.
El Sol recorre en un año el círculo de la eclíptica (fig 23).

Cuando nuestra estrella se coloca en alguno de los dos puntos de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste, ésta se encuentra en el equinoccio (de primavera o de otoño). Es decir, cuando el Sol se coloca a la altura del ecuador celeste sus rayos inciden con igualdad tanto en el hemisferio norte como en el sur, siendo por tanto la duración del día igual a la de la noche (equi-noccio). El equinoccio de primavera para el hemisferio norte (el de otoño para el sur), ocurre al estar el Sol en la posición 2 (21 de Marzo) y, el equinoccio de otoño para el hemisferio N (de primavera para el sur), sucede cuando el astro rey llega a la posición 4 (22 de septiembre).

El Sol, a partir de la posición 2, sigue ascendiendo respecto al hemisferio N y llega al punto de máxima altura y perpendicularidad sobre éste (posición 3). En ese día (22 de junio) se produce el solsticio de verano para el hemisferio N y el de invierno para el sur, ocurriendo el día más largo en el primero y el más corto en el segundo. Además, nuestro astro solar está entonces a la altura del trópico de Cáncer, que se ubica a 23º 27' N de latitud terrestre.

A partir de ese instante, el sol inicia de nuevo su acercamiento al ecuador celeste, momento en que se produce el nuevo equinoccio (22 de septiembre), en la posición 4.

Por último, el Sol llega en el solsticio de invierno para el hemisferio N (de verano para el sur) a la posición 1. Allí, nuestra estrella se sitúa a la altura del trópico de Capricornio (23º 27' S de latitud terrestre).

A partir de esta explicación es fácil entender por qué, dependiendo de la época del año, el observador ve al mediodía llegar al Sol un poco más arriba o más abajo. Este hecho es debido a la perpendicularidad mayor o menor que haya entre el punto terrestre en cuestión y el Sol en un momento preciso.

Por supuesto, en el solsticio de verano, el astro rey alcanza la máxima altitud al mediodía solar y, en el solsticio de invierno, la mínima.

Los signos zodiacales se delimitan a partir de los puntos equinocciales y solsticiales. Este es el llamado zodíaco intelectual o zodíaco de los signos, que es una abstracción matemática del espacio mental que rodea la Tierra, en relación indirecta con las 12 constelaciones zodiacales físicas en el cielo, que conforman el zodíaco natural.

Como se verá al hablar de la precesión equinoccial, no es lo mismo un signo que una constelación. El zodíaco natural y el intelectual rotan uno con respecto al otro y, además, cada uno de estos se usa para estudios diferentes en la Cosmobiología. El zodíaco que vamos a analizar ahora es el intelectual o de los signos, que está formado por 12 porciones exactamente iguales en longitud, siendo éstas de 30 360º). Los puntos solsticiales y equinocciales, que son cuatro puntos estacionales en total, dividen al zodíaco intelectual en cuatro cuadrantes, cada uno con tres signos zodiacales (fig. 24).


Los signos zodiacales, para diferenciarse de las constelaciones, se han de denominar en el idioma del país correspondiente (en este caso español) y, estas últimas, se nombran en latín.

Antes de continuar con la explicación, pasamos a dar el nombre de los 12 signos zodiacales en el orden en que deben memorizarse. Véanse sus símbolos respectivos en la figura:

El signo del Carnero, considerado como el primer signo zodiacal, ocupa los 30º que van a partir del punto equinoccial del 21 de marzo en el sentido del movimiento solar (Fig. 24).

Por tanto, cuando el Sol se sitúa a 0º del signo del Carnero, se produce el equinoccio de primavera para el hemisferio N y el de otoño para el S.

Es decir, si una persona es del Carnero, por ejemplo, sólo significa que, cuando ese individuo nació, su Sol estaba en alguno de los 30º de ese signo. Pero, para hacer una interpretación cosmobiológica seria, es necesario conocer en qué signos zodiacales se encontraron los restantes planetas en el nacimiento, dónde se hayan colocados al hacer la interpretación y otra serie de factores que ya se detallarán más adelante. Por tanto, la insistencia excesiva que se suele hacer en la descripción psicológica del sujeto sólo a partir del signo solar, demuestra una tremenda ignorancia del tema.

Por todo ello el saber que una persona tuvo a su Sol en un determinado signo al nacer, es tan poco como conocer únicamente la nacionalidad de un ser humano para hacerle un estudio psicobiológico.

Los signos del Carnero, el Toro y los Gemelos son primaverales (fig. 24); el Cangrejo, el León y la Virgen son estivales; la Balanza, el Escorpión y el Centauro son otoñales; y, por último, el Macho Cabrío, el Aguador y los Peces son invernales, todo ello en relación al hemisferio N, pues éste se toma como referencia al ser de polaridad activa, positiva, expansiva, dadora etc., mientras que el sur representa la polaridad receptiva.

Por tanto, el zodíaco de los signos está "apoyado" sobre el ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre, siendo recorrido por los planetas directos, el Sol y la Luna en el sentido: Carnero, Toro, Gemelos, Cangrejo, León....Cada signo zodiacal tiene 30º de longitud eclíptica y, por lógica, 17º de latitud eclíptica (entre 8'5º de latitud eclíptica N y 8'5º de latitud ecliptica S). El signo del Carnero va de los 0º de longitud eclíptica a los 30º; el Toro, de los 30º a los 60º; los Gemelos, de los 60º a los 90º, y así sucesivamente.

Pero, por lo común, no se dice que Plutón, por ejemplo, esté a 60º de longitud eclíptica sino a 0º de los Gemelos, que es lo mismo.

Si se menciona que Venus está a 42 grados de longitud eclíptica, por ejemplo, a este dato lo podemos denominar longitud eclíptica total y, si se localiza a Venus a 12º del Toro, estamos indicando su longitud eclíptica parcial o longitud por signo. Ambos datos significan exactamente la misma cosa 12º del Toro).

Los signos son un espacio conceptual o abstracto de la banda zodiacal en el plano físico y, en el espacio mental, representan direcciones distintas de las fuerzas astrales con respecto a la Tierra. Desde la perspectiva cosmobiológica, está demostrado por la práctica que los planetas emiten energías diferentes dependiendo, no sólo del signo zodiacal en que se encuentren sino, también, del grado de ese signo en que estén.

El zodíaco de los signos (intelectual) se utiliza para estudiar al hombre como individuo (microcosmos), pues es algo así como una banda zodiacal terrestre, ya que se inicia en el corte de la eclíptica con la prolongación de un círculo de la Tierra (ecuador celeste). El punto equinoccial de primavera (hemisferio N) es algo así como la prolongación del "ombligo de la Tierra" hacia el cielo mediante una línea perpendicular a su eje de rotación ("cabeza-pies"). Sobre esa extensión celeste del "ombligo terrestre" se encuentra apoyado el zodíaco de los signos (intelectual).

Clase 022 ECLIPTICA Y ZODIACO. LATITUD Y LONGITUD ECLIPTICAS.

Tal como se ha dicho, el eje terrestre está inclinado respecto a la perpendicular de su plano orbital alrededor del Sol.

Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).

Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.


La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.

A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.


El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.


Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.

Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.


La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.

Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.

N y los 8'5º de lat. eclipt. S.

El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).