ANATOMIA PLANETARIA.
De acuerdo a la ley hermética de vibración, cada órgano del cuerpo tiene una frecuencia energética determinada. Esto hace que halla correspondencias entre las diferentes partes del cuerpo humano y los planetas, así como los signos zodiacales, lo cual se verá en el apartado correspondiente.
Todo este tema pertenece a la Cosmomedicina y la astrodiagnosis, para las cuales se necesita un buen estudio de la interpretación astrológica. Por ello, aquí sólo puedo dar unas nociones elementales y primarias.
Paso ahora a enumerar las mencionadas correspondencias:
SOL: corazón y sistema circulatorio. Espalda y columna vertebral. Glándula pineal.
LUNA: estómago. Pechos y órganos sexuales internos de la mujer. Glándula pituitaria.
MERCURIO: sistema respiratorio. Zonas cerebrales del lenguaje y la inteligencia, así como las del uso de las manos.
Glándula tiroides.
VENUS: región sexual femenina externa. Partes del cuerpo que dan belleza física: cabello, pestañas, facciones, piel, etc. Sistema urinario. Glándula timo.
MARTE: sistema muscular. Aparato sexual masculino.
Páncreas endocrino.
JUPITER: hígado. Intestino delgado. Glándulas suprarrenales.
SATURNO: sistema esquelético. Bazo. Dientes. Glándulas sexuales en su vertiente endocrina.
URANO: sistema nervioso simpático. Actos reflejos.
Funciones del pensamiento superior (sistema nervioso voluntario).
NEPTUNO: sistema nervioso vegetativo parasimpático.
Cerebelo y bulbo raquídeo. El sueño.
PLUTON: sistemas de defensa. Sistema endocrino en general. Intestino grueso.
Vamos ahora a realizar un razonamiento analógico en torno al porqué de estas relaciones:
SOL: es el emisor de energías y centro del sistema solar (corazón). Hace llegar esa fuerza a todos los planetas (irrigación de los órganos). Es el eje y centro del sistema (columna vertebral).
LUNA: recibe la luz del Sol como símbolo de alimento cósmico (estómago). La relación de la revolución lunar alrededor de la Tierra (28 días) con el ciclo menstrual femenino medio (28 días), se prolonga al embarazo (10 meses lunares) y los mecanismos hormonales que regulan ambos procesos. Recuérdese que la glándula pituitaria o hipófisis está regida por la Luna.
MERCURIO: establece la unión entre el microcosmos (ser humano) y el macrocosmos (naturaleza) a través del ritmo respiratorio en un movimiento dual (inhalación-exhalación).
VENUS: Es el símbolo de la belleza física y la sexualidad femenina.
MARTE: es el principio de la acción y de las funciones motoras.
JUPITER: está relacionado con el gran órgano que es el hígado, laboratorio metabólico del cuerpo humano y, por añadidura, con el sistema digestivo y la absorción de sustancias por el intestino.
SATURNO: está en analogía con el elemento más solidificado y consistente del organismo humano: el hueso.
También tiene que ver con la destrucción de los glóbulos rojos envejecidos (bazo).
URANO: tiene relación con los reflejos y el stress, así como por un estado de superactividad del sistema nervioso. En el plano mental pone al máximo de sus posibilidades las funciones de relación y razonamiento creativos.
PALABRAS-CLAVE PARA EL ESTUDIO DE CADA PLANETA.
SOL: el YO. Individualidad. Conciencia. Unidad. Poder.
Desarrollo. Una faceta importante en la vida. El Esposo.
LUNA: Maternidad. Imaginación. Romanticismo. Timidez. La madre. Las mujeres.
MERCURIO: Intelecto. Habla. Comunicación. Rapidez.
Comercio. Mensaje. Apoyo.
VENUS: Feminidad. Sensualidad. Belleza. Arte. Comodidad.
La Esposa.
MARTE: Energía. Actuación. Lucha. Guerra. Agresividad.
Dinamismo. Accidentes. Los hombres.
JUPITER: Buena fortuna. Riqueza. Protección. Generosidad.
Mecenazgo.
SATURNO: Pruebas. Experiencia. Lentitud. Realidad. Esfuerzo.
URANO: Cambios bruscos. Intuición. Altruismo.
Originalidad. Renovación. Inventos Modernos.
NEPTUNO: Locura. Neurosis. Engaño. Desengaño. Evasión.
Ocio. Vacaciones. Experiencias Místicas.
PLUTON: Iniciación. Transmutación. Muerte. Sexo.
Kundalini.
Estos son algunos significados de los más característicos de cada planeta los cuales, por el razonamiento analógico y el progresivo despertar de la intuición, se pueden prolongar al infinito.
Con la Cosmobiología desarrollamos una mente con una alta capacidad de relación simbólica e informacional.
RELACIONES ESPIRITUALES ENTRE LOS ASTROS.
Los planetas son seres vivientes y, como tales, tienen entre ellos sus peculiares relaciones. Estas simpatías y antipatías son descritas seguidamente:
SOL: el rey de los astros, tiene por amante a Venus y por consejero al sabio Júpiter. Acuerda su mansedumbre a los demás planetas, pero combate a Marte y a Saturno, sobre todo a éste último, por amor a Venus.
LUNA: echa su malicia sobre los astros buenos y atiza el odio de los astros nefastos.
MERCURIO: es el batallador que acrecienta el sortilegio nefasto de un astro maléfico, cuando éste está en conjunción o unión con él. Al contrario, da su poder benefactor generosamente para acrecentar el de un planeta benéfico.
VENUS: es el amante del Sol, pero flirtea con la Luna, Marte y Mercurio. Es la enemiga encarnizada de Saturno.
MARTE: ama a Venus y tiene peleas con unos y con otros.
JUPITER: el filósofo, el coloso, seguro de su fuerza, está perfectamente de acuerdo con todos los planetas. El les concede su amistad un poco desdeñosamente, pero entra en lucha sin piedad cuando siente la influencia del dios de la guerra, Marte.
SATURNO: ama, al contrario, a Marte y detesta cordialmente a todos los otros, pero no se atreve a combatirlos por temor y por cobardía; no obstante, actúa disimuladamente sobre ellos. Ahora podríamos hacer un intento de explicar las antipatías y simpatías planetarias de las tres octavas superiores:
URANO: es el fraternal, el cual busca la amistad de los planetas y los respeta, pero Saturno le resulta demasiado tradicionalista, pues Urano siempre está a la última. No cabe duda de que Urano, planeta de la mente intuitiva y despierta, se siente un poco incómodo ante las profundas aguas del subconsciente Neptuno.
NEPTUNO: es un poco raro y retraído, pues toda su energía la pone en un mundo interno íntimo y espiritual, lo cual le hace estar absorto y ser poco social.
Parece que tiene bastante afinidad por Plutón, pues éste también pone buena parte de sus fuerzas en su desarrollo interno.
Aun cuando Neptuno es pacífico y amoldable, a veces se siente chocante con la alegría de Venus y de Júpiter.
PLUTON: él va a lo suyo y no se mete con nadie mientras no le entorpezcan su desarrollo personal. Aun así, bien es cierto que le gusta la espiritualidad activa y, por ello, piensa que Neptuno y la Luna son demasiado misticoncetes.
NEPTUNO: relacionado con las funciones nerviosas inconscientes. Da la tendencia a la atonía y la pasividad.
PLUTON: es la integración, el autocontrol y el control de las funciones orgánicas (sistema endocrino). Defiende al organismo de los ataques de tóxicos y microorganismos (sistemas de depuración e inmunológicos), simbolizando en ellos un tipo de agresividad para mantener y preservar la vida. La potencia sexual está también influida por él.
PATOLOGIA PLANETARIA (INFLUENCIAS DESARMONICAS SOBRE EL CUERPO HUMANO).
SOL: ataca la vista, la piel, da fiebre y gasta el corazón.
LUNA: dispensa cansancio, enflaquecimiento, enfermedades mentales, cólicos y mal de estómago. Desarreglos en sistema linfático, ovarios y útero. Depresión emocional.
MERCURIO: da pequeñas dosis de locura, manías y tics.
Vuelve nervioso, agitado y crea inquietud, trastornos del habla, la memoria y la respiración.
VENUS: enfermedades venéreas. Impurezas de la sangre, riñones y orina. Problemas derivados de la falta de ejercicio y del erotismo desenfrenado.
MARTE: él predispone a pesadillas, insomnio, fiebres, etc. Enfermedades infecciosas como la viruela. Quemaduras.
Puede ser bastante desarmónico y causar heridas por objetos cortantes, así como crear accidentes y operaciones quirúrgicas.
JUPITER: indigestión, congestión, hígado, etc. Es el benéfico mayor pero puede llevar a excesos, sobre todo en la comida.
SATURNO: predispone a caries, reumatismos, resfriados, etc. Da envejecimiento, enfermedades crónicas, estreñimiento, etc. Es el gran desarmónico.
URANO: crisis, parálisis, espasmos, stress, etc.
NEPTUNO: confusión y desorientación psíquica; agotamiento, neurosis, mediumnidad descontrolada, obsesión, embriaguez, (delirium tremens) y drogadicción. Estados de sopor o trance. Alteraciones en la función del sueño.
Anormalidades y perversiones sexuales.
PLUTON: desarreglos endocrinos y sexuales. Falta de defensas inmunitarias. Malformaciones hereditarias. SIDA.
Alteraciones genéticas.
CORRESPONDENCIAS PSICOLOGICAS DE LOS PLANETAS.
SOL: individualidad. Características psicológicas profundas. Conciencia del Yo.
LUNA: imaginación. Receptividad. Memoria. Instinto materno. Pasividad.
MERCURIO: intelecto. Razonamiento. Lenguaje. Abstracción. Relaciones mentales. Manualidades.
VENUS: amor. Unión. Sentimiento. Sentido estético.
Sexualidad femenina.
MARTE: Facultades motoras. Acción. Vigor. Sexualidad masculina.
JUPITER: Capacidad social. Extroversión. Generosidad.
Alegría. Felicidad.
SATURNO: Voluntad. Disciplina. Concentración. Estudios prolongados. Capacidad de trabajo.
URANO: Intuición. Originalidad. Ingenio. Renovación.
Independencia. Reflejos.
NEPTUNO: Clarividencia. Misticismo. Inspiración artística. Subconsciente. Memoria de vidas pasadas.
PLUTON: Transmutación. Energía interna. Continuidad de la conciencia. Equilibrio psicológico. Energía vital total. Autoperfeccionamiento.
LOS ANIMALES Y LOS PLANETAS.
SOL: león y puma. Los perros.
LUNA: moluscos y animales de la costa. Animales nocturnos como el búho. El gato.
MERCURIO: animales astutos y veloces como el zorro, el chimpancé, el caballo, el guepardo, etc. El loro.
VENUS: animales bellos como la paloma, el cisne, etc.
MARTE: animales agresivos como el tigre, el rinoceronte, etc.
JUPITER: animales grandes como la ballena, el hipopótamo, etc.
SATURNO: animales carroñeros como el buitre y la hiena. El cuervo.
URANO: animales exóticos o aquellos que emiten luz o electricidad.
NEPTUNO: peces de alta mar o de profundidad.
PLUTON: águila, animales subterráneos como el topo; insectos, reptiles.
TRASLACION DE LOS PLANETAS EN EL ZODIACO.
Sol: 1 año.
Luna: 28 días.
Mercurio: 88 días.
Venus: 224 días.
Marte: 1'88 años.
Júpiter: 11'86 años.
Saturno: 29'46 años.
Urano: 84'01 años.
Neptuno: 164'1 años.
Plutón: 247'7 años.
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martes, 22 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
Clase 023 EQUINOCCIOS Y SOLSTICIOS. SIGNOS ZODIACALES.
Al explicar el mecanismo de las estaciones se vio que éstas estaban causadas por la mayor o menor perpendicularidad de los rayos solares respecto a los diferentes puntos de la Tierra, debido a la inclinación del eje de nuestro planeta respecto al eje del plano de la eclíptica (fig. 18).

Ahora vamos a estudiar el fenómeno estacional desde la perspectiva geocéntrica.
El Sol recorre en un año el círculo de la eclíptica (fig 23).
Cuando nuestra estrella se coloca en alguno de los dos puntos de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste, ésta se encuentra en el equinoccio (de primavera o de otoño). Es decir, cuando el Sol se coloca a la altura del ecuador celeste sus rayos inciden con igualdad tanto en el hemisferio norte como en el sur, siendo por tanto la duración del día igual a la de la noche (equi-noccio). El equinoccio de primavera para el hemisferio norte (el de otoño para el sur), ocurre al estar el Sol en la posición 2 (21 de Marzo) y, el equinoccio de otoño para el hemisferio N (de primavera para el sur), sucede cuando el astro rey llega a la posición 4 (22 de septiembre).
El Sol, a partir de la posición 2, sigue ascendiendo respecto al hemisferio N y llega al punto de máxima altura y perpendicularidad sobre éste (posición 3). En ese día (22 de junio) se produce el solsticio de verano para el hemisferio N y el de invierno para el sur, ocurriendo el día más largo en el primero y el más corto en el segundo. Además, nuestro astro solar está entonces a la altura del trópico de Cáncer, que se ubica a 23º 27' N de latitud terrestre.
A partir de ese instante, el sol inicia de nuevo su acercamiento al ecuador celeste, momento en que se produce el nuevo equinoccio (22 de septiembre), en la posición 4.
Por último, el Sol llega en el solsticio de invierno para el hemisferio N (de verano para el sur) a la posición 1. Allí, nuestra estrella se sitúa a la altura del trópico de Capricornio (23º 27' S de latitud terrestre).
A partir de esta explicación es fácil entender por qué, dependiendo de la época del año, el observador ve al mediodía llegar al Sol un poco más arriba o más abajo. Este hecho es debido a la perpendicularidad mayor o menor que haya entre el punto terrestre en cuestión y el Sol en un momento preciso.
Por supuesto, en el solsticio de verano, el astro rey alcanza la máxima altitud al mediodía solar y, en el solsticio de invierno, la mínima.
Los signos zodiacales se delimitan a partir de los puntos equinocciales y solsticiales. Este es el llamado zodíaco intelectual o zodíaco de los signos, que es una abstracción matemática del espacio mental que rodea la Tierra, en relación indirecta con las 12 constelaciones zodiacales físicas en el cielo, que conforman el zodíaco natural.
Como se verá al hablar de la precesión equinoccial, no es lo mismo un signo que una constelación. El zodíaco natural y el intelectual rotan uno con respecto al otro y, además, cada uno de estos se usa para estudios diferentes en la Cosmobiología. El zodíaco que vamos a analizar ahora es el intelectual o de los signos, que está formado por 12 porciones exactamente iguales en longitud, siendo éstas de 30 360º). Los puntos solsticiales y equinocciales, que son cuatro puntos estacionales en total, dividen al zodíaco intelectual en cuatro cuadrantes, cada uno con tres signos zodiacales (fig. 24).

Los signos zodiacales, para diferenciarse de las constelaciones, se han de denominar en el idioma del país correspondiente (en este caso español) y, estas últimas, se nombran en latín.
Antes de continuar con la explicación, pasamos a dar el nombre de los 12 signos zodiacales en el orden en que deben memorizarse. Véanse sus símbolos respectivos en la figura:
El signo del Carnero, considerado como el primer signo zodiacal, ocupa los 30º que van a partir del punto equinoccial del 21 de marzo en el sentido del movimiento solar (Fig. 24).
Por tanto, cuando el Sol se sitúa a 0º del signo del Carnero, se produce el equinoccio de primavera para el hemisferio N y el de otoño para el S.
Es decir, si una persona es del Carnero, por ejemplo, sólo significa que, cuando ese individuo nació, su Sol estaba en alguno de los 30º de ese signo. Pero, para hacer una interpretación cosmobiológica seria, es necesario conocer en qué signos zodiacales se encontraron los restantes planetas en el nacimiento, dónde se hayan colocados al hacer la interpretación y otra serie de factores que ya se detallarán más adelante. Por tanto, la insistencia excesiva que se suele hacer en la descripción psicológica del sujeto sólo a partir del signo solar, demuestra una tremenda ignorancia del tema.
Por todo ello el saber que una persona tuvo a su Sol en un determinado signo al nacer, es tan poco como conocer únicamente la nacionalidad de un ser humano para hacerle un estudio psicobiológico.
Los signos del Carnero, el Toro y los Gemelos son primaverales (fig. 24); el Cangrejo, el León y la Virgen son estivales; la Balanza, el Escorpión y el Centauro son otoñales; y, por último, el Macho Cabrío, el Aguador y los Peces son invernales, todo ello en relación al hemisferio N, pues éste se toma como referencia al ser de polaridad activa, positiva, expansiva, dadora etc., mientras que el sur representa la polaridad receptiva.
Por tanto, el zodíaco de los signos está "apoyado" sobre el ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre, siendo recorrido por los planetas directos, el Sol y la Luna en el sentido: Carnero, Toro, Gemelos, Cangrejo, León....Cada signo zodiacal tiene 30º de longitud eclíptica y, por lógica, 17º de latitud eclíptica (entre 8'5º de latitud eclíptica N y 8'5º de latitud ecliptica S). El signo del Carnero va de los 0º de longitud eclíptica a los 30º; el Toro, de los 30º a los 60º; los Gemelos, de los 60º a los 90º, y así sucesivamente.
Pero, por lo común, no se dice que Plutón, por ejemplo, esté a 60º de longitud eclíptica sino a 0º de los Gemelos, que es lo mismo.
Si se menciona que Venus está a 42 grados de longitud eclíptica, por ejemplo, a este dato lo podemos denominar longitud eclíptica total y, si se localiza a Venus a 12º del Toro, estamos indicando su longitud eclíptica parcial o longitud por signo. Ambos datos significan exactamente la misma cosa 12º del Toro).
Los signos son un espacio conceptual o abstracto de la banda zodiacal en el plano físico y, en el espacio mental, representan direcciones distintas de las fuerzas astrales con respecto a la Tierra. Desde la perspectiva cosmobiológica, está demostrado por la práctica que los planetas emiten energías diferentes dependiendo, no sólo del signo zodiacal en que se encuentren sino, también, del grado de ese signo en que estén.
El zodíaco de los signos (intelectual) se utiliza para estudiar al hombre como individuo (microcosmos), pues es algo así como una banda zodiacal terrestre, ya que se inicia en el corte de la eclíptica con la prolongación de un círculo de la Tierra (ecuador celeste). El punto equinoccial de primavera (hemisferio N) es algo así como la prolongación del "ombligo de la Tierra" hacia el cielo mediante una línea perpendicular a su eje de rotación ("cabeza-pies"). Sobre esa extensión celeste del "ombligo terrestre" se encuentra apoyado el zodíaco de los signos (intelectual).

Ahora vamos a estudiar el fenómeno estacional desde la perspectiva geocéntrica.
El Sol recorre en un año el círculo de la eclíptica (fig 23).
Cuando nuestra estrella se coloca en alguno de los dos puntos de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste, ésta se encuentra en el equinoccio (de primavera o de otoño). Es decir, cuando el Sol se coloca a la altura del ecuador celeste sus rayos inciden con igualdad tanto en el hemisferio norte como en el sur, siendo por tanto la duración del día igual a la de la noche (equi-noccio). El equinoccio de primavera para el hemisferio norte (el de otoño para el sur), ocurre al estar el Sol en la posición 2 (21 de Marzo) y, el equinoccio de otoño para el hemisferio N (de primavera para el sur), sucede cuando el astro rey llega a la posición 4 (22 de septiembre).
El Sol, a partir de la posición 2, sigue ascendiendo respecto al hemisferio N y llega al punto de máxima altura y perpendicularidad sobre éste (posición 3). En ese día (22 de junio) se produce el solsticio de verano para el hemisferio N y el de invierno para el sur, ocurriendo el día más largo en el primero y el más corto en el segundo. Además, nuestro astro solar está entonces a la altura del trópico de Cáncer, que se ubica a 23º 27' N de latitud terrestre.
A partir de ese instante, el sol inicia de nuevo su acercamiento al ecuador celeste, momento en que se produce el nuevo equinoccio (22 de septiembre), en la posición 4.
Por último, el Sol llega en el solsticio de invierno para el hemisferio N (de verano para el sur) a la posición 1. Allí, nuestra estrella se sitúa a la altura del trópico de Capricornio (23º 27' S de latitud terrestre).
A partir de esta explicación es fácil entender por qué, dependiendo de la época del año, el observador ve al mediodía llegar al Sol un poco más arriba o más abajo. Este hecho es debido a la perpendicularidad mayor o menor que haya entre el punto terrestre en cuestión y el Sol en un momento preciso.
Por supuesto, en el solsticio de verano, el astro rey alcanza la máxima altitud al mediodía solar y, en el solsticio de invierno, la mínima.
Los signos zodiacales se delimitan a partir de los puntos equinocciales y solsticiales. Este es el llamado zodíaco intelectual o zodíaco de los signos, que es una abstracción matemática del espacio mental que rodea la Tierra, en relación indirecta con las 12 constelaciones zodiacales físicas en el cielo, que conforman el zodíaco natural.
Como se verá al hablar de la precesión equinoccial, no es lo mismo un signo que una constelación. El zodíaco natural y el intelectual rotan uno con respecto al otro y, además, cada uno de estos se usa para estudios diferentes en la Cosmobiología. El zodíaco que vamos a analizar ahora es el intelectual o de los signos, que está formado por 12 porciones exactamente iguales en longitud, siendo éstas de 30 360º). Los puntos solsticiales y equinocciales, que son cuatro puntos estacionales en total, dividen al zodíaco intelectual en cuatro cuadrantes, cada uno con tres signos zodiacales (fig. 24).

Los signos zodiacales, para diferenciarse de las constelaciones, se han de denominar en el idioma del país correspondiente (en este caso español) y, estas últimas, se nombran en latín.
Antes de continuar con la explicación, pasamos a dar el nombre de los 12 signos zodiacales en el orden en que deben memorizarse. Véanse sus símbolos respectivos en la figura:
El signo del Carnero, considerado como el primer signo zodiacal, ocupa los 30º que van a partir del punto equinoccial del 21 de marzo en el sentido del movimiento solar (Fig. 24).
Por tanto, cuando el Sol se sitúa a 0º del signo del Carnero, se produce el equinoccio de primavera para el hemisferio N y el de otoño para el S.
Es decir, si una persona es del Carnero, por ejemplo, sólo significa que, cuando ese individuo nació, su Sol estaba en alguno de los 30º de ese signo. Pero, para hacer una interpretación cosmobiológica seria, es necesario conocer en qué signos zodiacales se encontraron los restantes planetas en el nacimiento, dónde se hayan colocados al hacer la interpretación y otra serie de factores que ya se detallarán más adelante. Por tanto, la insistencia excesiva que se suele hacer en la descripción psicológica del sujeto sólo a partir del signo solar, demuestra una tremenda ignorancia del tema.
Por todo ello el saber que una persona tuvo a su Sol en un determinado signo al nacer, es tan poco como conocer únicamente la nacionalidad de un ser humano para hacerle un estudio psicobiológico.
Los signos del Carnero, el Toro y los Gemelos son primaverales (fig. 24); el Cangrejo, el León y la Virgen son estivales; la Balanza, el Escorpión y el Centauro son otoñales; y, por último, el Macho Cabrío, el Aguador y los Peces son invernales, todo ello en relación al hemisferio N, pues éste se toma como referencia al ser de polaridad activa, positiva, expansiva, dadora etc., mientras que el sur representa la polaridad receptiva.
Por tanto, el zodíaco de los signos está "apoyado" sobre el ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre, siendo recorrido por los planetas directos, el Sol y la Luna en el sentido: Carnero, Toro, Gemelos, Cangrejo, León....Cada signo zodiacal tiene 30º de longitud eclíptica y, por lógica, 17º de latitud eclíptica (entre 8'5º de latitud eclíptica N y 8'5º de latitud ecliptica S). El signo del Carnero va de los 0º de longitud eclíptica a los 30º; el Toro, de los 30º a los 60º; los Gemelos, de los 60º a los 90º, y así sucesivamente.
Pero, por lo común, no se dice que Plutón, por ejemplo, esté a 60º de longitud eclíptica sino a 0º de los Gemelos, que es lo mismo.
Si se menciona que Venus está a 42 grados de longitud eclíptica, por ejemplo, a este dato lo podemos denominar longitud eclíptica total y, si se localiza a Venus a 12º del Toro, estamos indicando su longitud eclíptica parcial o longitud por signo. Ambos datos significan exactamente la misma cosa 12º del Toro).
Los signos son un espacio conceptual o abstracto de la banda zodiacal en el plano físico y, en el espacio mental, representan direcciones distintas de las fuerzas astrales con respecto a la Tierra. Desde la perspectiva cosmobiológica, está demostrado por la práctica que los planetas emiten energías diferentes dependiendo, no sólo del signo zodiacal en que se encuentren sino, también, del grado de ese signo en que estén.
El zodíaco de los signos (intelectual) se utiliza para estudiar al hombre como individuo (microcosmos), pues es algo así como una banda zodiacal terrestre, ya que se inicia en el corte de la eclíptica con la prolongación de un círculo de la Tierra (ecuador celeste). El punto equinoccial de primavera (hemisferio N) es algo así como la prolongación del "ombligo de la Tierra" hacia el cielo mediante una línea perpendicular a su eje de rotación ("cabeza-pies"). Sobre esa extensión celeste del "ombligo terrestre" se encuentra apoyado el zodíaco de los signos (intelectual).
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Clase 022 ECLIPTICA Y ZODIACO. LATITUD Y LONGITUD ECLIPTICAS.
Tal como se ha dicho, el eje terrestre está inclinado respecto a la perpendicular de su plano orbital alrededor del Sol.
Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).
Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.

La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.
A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.

El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.

Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.
Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.

La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.
Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.
N y los 8'5º de lat. eclipt. S.
El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).
Pero, desde la perspectiva geocéntrica, es el Sol el que se mueve en torno a nosotros -en apariencia- inclinado con referencia al ecuador celeste y, por lo tanto, al ecuador terrestre. Es decir, para el observador situado en los polos, cuyo horizonte coincide con el ecuador celeste, el Sol se mueve a lo largo del año inclinado con respecto al horizonte y, debido a ello, durante seis meses ve al Sol (dia) y durante otro medio año no (noche).
Se define como eclíptica a la línea que recorre el Sol en su evolución aparente alrededor de la Tierra en un año. Esta trayectoria, tal como se ha explicado, está inclinada en el cielo respecto a la circunferencia del ecuador celeste o prolongación del ecuador terrestre (figura 23). Dicha inclinación es de 23º 27' y se ha mantenido constante durante muchos miles de años, que se sepa.

La eclíptica es fija en el cielo puesto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es siempre la misma. Como se verá al tratar luego la precesión equinoccial, no sucede lo mismo con el ecuador celeste, el cual es móvil, aun cuando conserva siempre su inclinación de 23º 27' con respecto a la eclíptica.
A partir de la eclíptica se delimita el concepto de zodíaco, que es la franja circunferencial de 17º de anchura demarcada entre los 8'5º al norte de la eclíptica y los 8'5º al sur de ella (8'5 grados + 8'5 17º), tal y como se observa con claridad en la figura 24.

El zodíaco (zoo-diaco: ronda de animales) es la franja celeste en la cual se mueven los nueve planetas del sistema solar, la Luna y, por supuesto, el Sol, que siempre recorre la línea media zodiacal (eclíptica). El porqué de esto se debe a que, en la propia estructura astronómica del sistema solar, los planetas realizan sus revoluciones en torno al Sol en órbitas más o menos inclinadas respecto al eje de rotación solar, pero dentro de unos límites o de cierta franja. Es decir, los planos orbitales de los planetas del sistema solar (y el de la Luna) no coinciden unos con otros, pero se separan poco dentro de una franja no muy ancha (figura 25). Por tanto, desde el punto de vista geocéntrico, nosotros observamos moverse a los planetas, la Luna y el Sol dentro de una banda, también limitada, denominada zodíaco. Sólo Plutón sobrepasa en ocasiones los 8'5º al norte o al sur de la eclíptica, debido a que su órbita es excepcionalmente inclinada, pudiendo llegar hasta los 12º tanto al norte como al sur.

Probablemente se habrá visto ya la necesidad de usar un método para fijar con exactitud las posiciones de los astros en el cielo, tal como se hace con los paralelos y los meridianos al dar la situación de un punto en la superficie de la Tierra. El sistema más usado en la Astrología es la latitud y la longitud eclípticas, que a continuación se definen.
Como se ve en la figura 26, al existir la inclinación mencionada entre la eclíptica y el ecuador celeste, tales circunferencias se cortan entre sí en dos puntos, uno por el cual el Sol comienza a subir -respecto al hemisferio norte-por encima del ecuador y, otro, por el cual comienza a descender, visto también desde el hemisferio norte. La longitud eclíptica toma como punto 0 o meridiano 0 al primero de los dos cortes citados (figura 26). Por ser la bóveda celeste precisamente una esfera, la longitud eclíptica se mide de 0º a 359º partiendo de dicho punto 0 a lo largo de la eclíptica.

La latitud eclíptica va desde la propia eclíptica (0º de latitud eclíptica) hasta los 90º de latitud N. eclipt. o los 90º de lat. S eclipt. Podemos hacer pasar un eje perpendicular al plano eclíptico (figura 26), en cuyos "polos" se encuentran los 90º N de lat. eclipt. y los 90º S de la misma.
Por tanto, el zodíaco se ubica entre los 8'5º de lat. eclipt.
N y los 8'5º de lat. eclipt. S.
El círculo de las cartas astrales u horóscopos representa sencillamente a la eclíptica, considerada como un círculo perfecto en un nivel intelectual y geocéntrico de observación, aun cuando la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica (figura 16).
Clase 018 GLOBO TERRAQUEO. LATITUD Y LONGITUD
Como ya se ha mencionado de forma superficial, el sistema usado en la Cosmobiología es el geocéntrico, pues su interés es conocer las posiciones de los astros respecto a la Tierra o, lo que es lo mismo, vistos desde la Tierra.

El globo terrestre, por tanto, ocupa el centro en el estudio astrológico.
La Tierra se divide en círculos paralelos al ecuador (paralelos) y en circunferencias perpendiculares a él (meridianos), tal como se observa en la figura 12.
Los meridianos son circunferencias que pasan por los dos polos terrestres.
Los paralelos son circunferencias paralelas al ecuador, siendo este último el círculo perpendicular al eje de rotación terrestre (fig. 12) y que divide a la Tierra en dos mitades iguales.
Mediante la latitud y la longitud terrestres podemos localizar con precisión cualquier punto geográfico de la superficie de la Tierra (ciudad, pueblo, etc.). Ambas medidas se dan siempre en grados de arco.
La latitud se mide hacia el norte (N) y hacia el sur (S) del ecuador terrestre habiendo, por tanto, latitudes norte y latitudes sur. Como se ve en el dibujo 12, la latitud norte puede ir desde los 0 grados hasta los 90 grados norte, coincidiendo el primer punto con el ecuador y, el segundo, con el polo norte. La latitud sur va de los 0 grados a los 90 grados sur, correspondiendo el segundo punto con el polo S. La longitud se mide al oeste (W) y al este (E) del meridiano que pasa por Greenwich, en Londres, punto el cual ha quedado por convenio internacional desde 1.884 como el meridiano 0 grados.
Por tanto, la longitud E va de 0 grados de longitud (meridiano de Greenwich) a 180 grados E y, la longitud oeste, va del meridiano 0 grados al 180 grados W, que es el mismo que el 180 grados E.
En realidad, un meridiano no es una circunferencia sino una semicircunferencia pues, por ejemplo, el meridiano 10 grados E completa una circunferencia con el 170 grados W.
Partiendo de la longitud y la latitud, en definitiva, podemos ubicar cualquier punto de la superficie del globo terrestre mediante ambas.
Existen otros paralelos terrestres importantes aparte del ecuador y que se han definido sobre la superficie de nuestro planeta. En primer lugar están los trópicos (figura 13), situándose el trópico de Cáncer a 23 grados y 27 minutos N y el trópico de Capricornio a 23 grados y 27 minutos S.

Estos paralelos terrestres son aquellos a cuya altura se coloca el Sol visto desde la Tierra, respectivamente, al principio del verano (22 de junio) y al comienzo del invierno (22 de diciembre), entendiéndose que estas dos fechas son con referencia al hemisferio N. Siempre vemos el Sol desde la Tierra en posiciones que se encuentran entre los dos trópicos y nunca por encima del trópico de Cáncer o por debajo del de Capricornio.
Aun hay otros círculos, que son el círculo polar ártico (66 grados y 33'N) y el círculo polar antártico (66 grados y 33'S), que también se incluyen en el gráfico Nº 13. A partir de cada una de estas dos circunferencias hasta sus polos respectivos, esas zonas terrestres permanecen 6 meses con luz y 6 meses con noche, debido a su elevada latitud (fig. 15).
Obsérvese que 90 grados menos 23 grados y 27'es igual a 66 grados y 33'.

El globo terrestre, por tanto, ocupa el centro en el estudio astrológico.
La Tierra se divide en círculos paralelos al ecuador (paralelos) y en circunferencias perpendiculares a él (meridianos), tal como se observa en la figura 12.
Los meridianos son circunferencias que pasan por los dos polos terrestres.
Los paralelos son circunferencias paralelas al ecuador, siendo este último el círculo perpendicular al eje de rotación terrestre (fig. 12) y que divide a la Tierra en dos mitades iguales.
Mediante la latitud y la longitud terrestres podemos localizar con precisión cualquier punto geográfico de la superficie de la Tierra (ciudad, pueblo, etc.). Ambas medidas se dan siempre en grados de arco.
La latitud se mide hacia el norte (N) y hacia el sur (S) del ecuador terrestre habiendo, por tanto, latitudes norte y latitudes sur. Como se ve en el dibujo 12, la latitud norte puede ir desde los 0 grados hasta los 90 grados norte, coincidiendo el primer punto con el ecuador y, el segundo, con el polo norte. La latitud sur va de los 0 grados a los 90 grados sur, correspondiendo el segundo punto con el polo S. La longitud se mide al oeste (W) y al este (E) del meridiano que pasa por Greenwich, en Londres, punto el cual ha quedado por convenio internacional desde 1.884 como el meridiano 0 grados.
Por tanto, la longitud E va de 0 grados de longitud (meridiano de Greenwich) a 180 grados E y, la longitud oeste, va del meridiano 0 grados al 180 grados W, que es el mismo que el 180 grados E.
En realidad, un meridiano no es una circunferencia sino una semicircunferencia pues, por ejemplo, el meridiano 10 grados E completa una circunferencia con el 170 grados W.
Partiendo de la longitud y la latitud, en definitiva, podemos ubicar cualquier punto de la superficie del globo terrestre mediante ambas.
Existen otros paralelos terrestres importantes aparte del ecuador y que se han definido sobre la superficie de nuestro planeta. En primer lugar están los trópicos (figura 13), situándose el trópico de Cáncer a 23 grados y 27 minutos N y el trópico de Capricornio a 23 grados y 27 minutos S.

Estos paralelos terrestres son aquellos a cuya altura se coloca el Sol visto desde la Tierra, respectivamente, al principio del verano (22 de junio) y al comienzo del invierno (22 de diciembre), entendiéndose que estas dos fechas son con referencia al hemisferio N. Siempre vemos el Sol desde la Tierra en posiciones que se encuentran entre los dos trópicos y nunca por encima del trópico de Cáncer o por debajo del de Capricornio.
Aun hay otros círculos, que son el círculo polar ártico (66 grados y 33'N) y el círculo polar antártico (66 grados y 33'S), que también se incluyen en el gráfico Nº 13. A partir de cada una de estas dos circunferencias hasta sus polos respectivos, esas zonas terrestres permanecen 6 meses con luz y 6 meses con noche, debido a su elevada latitud (fig. 15).
Obsérvese que 90 grados menos 23 grados y 27'es igual a 66 grados y 33'.
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